12 de agosto de 2017

De nada sirve...


De nada sirve que la voz tiemble,
se contraiga o avive.
No sirve de nada que las manos hablen,
renieguen o se exciten.
Tampoco vale que la mirada llore,
se quede o abandone.
De nada sirve que las almas cedan,
imputen o se revelen…
No sirve de nada.
Y de nada sirve que los astros vuelvan
que te abracen con su luz propia
o te besen con los labios de una flor…
No sirve de nada el calor del sol
cuando el frío se cuela clandestino…
De nada sirve que la piel se ate o desate
si las sábanas callan y no se lavan.
De nada sirve que confiese el corazón,
Inmortalizando la muestra de dulce de amor.
O que el alma llore la pérdida de su manía,
Pasión desatada bajo las estrellas,
donde el valle se abre a la sima anegada,
destello de piernas que marcan sin duelo ni dolo…
No sirve de nada…
De nada sirve.