11 de septiembre de 2016

Remember IV


 

¿Recuerdas las noches amadas bajo la luz de las velas? ¿Y las notas resbalándome por la espalda mojada? Te escucho mientras me coronas con palabras como joyas. Una vez más, me dejo llevar por tu voz melodiosa, dulce y cuidadosa, remanso de susurros arremolinados en un pasado demasiado lejano. ¿Recuerdas el tacto de las dunas? Siempre tuyas ¿Y los besos robados al ocaso? Sí… Besos que saben a jara y a miel, que sellan un encuentro eterno, el del Sol y su tierra dormida. Anhelo que me destierra al inicio de tu cuerpo, donde rememoro la mirada clavada más allá de la ternura. Mirada que regresa vencida, como salida de un sueño fallido. Recojo tus manos, te sorbo la piel mientras sigo a mi instinto más primario, refugio que perdura bajo la piel de las sábanas. Recuerdo el cantar de los sentidos, y también el sabor de los recuerdos cuando nadie te ve. De tu mano repasamos el sentido del viaje, el que susurras recorriéndome el cuerpo uno a uno. Recuerdo la parodia en tu sonrisa vertical, especial como la horizontal, batalla infernal entre odas y elegías distinguidas. Sonrisas que van y vuelven cantando, las mismas que matan o el ánimo levantan, todo depende… si vas o vienes.
Aún recuerdo el sentido del amor incondicional.