11 de septiembre de 2016

Remember IV


 

¿Recuerdas las noches amadas bajo la luz de las velas? ¿Y las notas resbalándome por la espalda mojada? Te escucho mientras me coronas con palabras como joyas. Una vez más, me dejo llevar por tu voz melodiosa, dulce y cuidadosa, remanso de susurros arremolinados en un pasado demasiado lejano. ¿Recuerdas el tacto de las dunas? Siempre tuyas ¿Y los besos robados al ocaso? Sí… Besos que saben a jara y a miel, que sellan un encuentro eterno, el del Sol y su tierra dormida. Anhelo que me destierra al inicio de tu cuerpo, donde rememoro la mirada clavada más allá de la ternura. Mirada que regresa vencida, como salida de un sueño fallido. Recojo tus manos, te sorbo la piel mientras sigo a mi instinto más primario, refugio que perdura bajo la piel de las sábanas. Recuerdo el cantar de los sentidos, y también el sabor de los recuerdos cuando nadie te ve. De tu mano repasamos el sentido del viaje, el que susurras recorriéndome el cuerpo uno a uno. Recuerdo la parodia en tu sonrisa vertical, especial como la horizontal, batalla infernal entre odas y elegías distinguidas. Sonrisas que van y vuelven cantando, las mismas que matan o el ánimo levantan, todo depende… si vas o vienes.
Aún recuerdo el sentido del amor incondicional.
 

21 de agosto de 2016

Remember III




Aún recuerdo con el mismo frescor, aquel minuto sin Él. La resaca de unos besos diferentes que me llevan a su boca irreverente. Recuerdo el aroma de su piel canalla, aguda y ultrajante a mi sentido. Y a la mía retándole, negando cada paso de su mano endurecida, que de blanda me coloca por encima, aunque luego pese. Recuerdo cada gesto de poder, la lucha en la ardiente espera, justo como a él le gusta. Cada gota de pasión derramada, rendida y entregada a su juego encendido.

Aún recuerdo la mirada clavada en la boca que musita y se inquieta. Mirada profunda que pervierte la mente, dulce e inocente. Atisbo prendido, prendado de la lengua que aclama su Don, su nombre y algo más. La misma que se envicia mientras habla y escruta esperando la respuesta soñada. Aquella que jalea, se sube y te eleva entregada a su codicia como si fuera la primera ¿Y la lengua de acero? ¿Dura y siniestra? ¡Como si desnuda batallara ante el amor! Recuerdo los cuerpos exhaustos, la avalancha de caricias y susurros servidos a la luz de la luna. Y después, justo antes de que el sueño nos silencie en su abrazo, recuerdo sus manos detrás de un latido. Dedos que rebuscan entre las cimas aquello que nos vuelve imponderables. Los gemidos se suceden perdiéndose en la nada...

Aún recuerdo la llamada del amor en lo perverso.


16 de abril de 2016

Vìa Crucis

Usada y desechada
acabó endosada:
Es mi vía crucis.

 
En esos días de pasión,
de voces excitadas
y pieles erizadas,
vuelven aquellos penitentes.
Los que paso a paso,
plegaria a plegaria,
arrastran su condena en soledad.
Soledad manifiesta,
altiva impotencia:
Es su vía crucis.
Solitarios despechados,
desterrados de cualquier amor,
llegan flagelados desde el olvido.
En esos días de pasión,
de voces excitadas
y pieles erizadas,
retornan desesperados,
vacíos de amor,
carentes de sentido,
sin ton ni... son.
Paso a paso,
plegaria a plegaria,
año tras año,
la vida pasa…
Y el arroz también.
 
 
 
 


20 de marzo de 2016

Algo persiste, permanece bajo la piel de las sábanas



Algo sencillo, inmerso en el sueño que aclama la piel, así lo vivo, así lo siento; es el empeño clavado en el pecho, sediento de amor. Empeño que recibe cada suspiro estremecido, cada gota de ilusión que denota voluntad, que permanece bajo la piel de las sábanas. Me gusta sentirle de nuevo, evocar cada preludio encendido en el Monte Perdido, oberturas de pasión y ternura ¿Cómo olvidarlas si las llevo tatuadas en la piel? ¿Cómo dejarte si no dejas de mirarlas? Me abro a la escalada de su boca, dulce melaza que desciende hasta los labios, Diana de su lengua que persiste y perdura en la cima de los vientos ¿Cómo perderla si no deja de moverla? ¿Cómo olvidarte si no dejas de lamerme? Me gusta escucharle, evocar el grato susurro de las voces que se quedan más allá del adiós ¿Cómo tildar el compás de las manos atentas? Siempre presentes… allí donde canta la balada, con el alma entre los dedos, bebiendo el maná de cada nota… allí donde se descubre el sol de poniente. Como esa melodía, la de los cuerpos rozando las mieles; de pieles que susurran, húmedas y sedientas de amor; de besos y miradas que no se van, que se fijan como el color a la retina, envolvente como el motivo a su empeño… Y a ti ¿te envuelve lo mismo que a mí?

 


28 de febrero de 2016

Algo sencillo, algo especial



De un suave gesto que avive la mañana
mas una gota de rocío que nutra la razón,
brotará un vergel oriundo de aguas cristalinas.
Asomarán las flores de cándidas sonrisas,
colmadas volverán de sigilosos placeres.
 
De una mirada abierta que ilumine la noche
mas un roce en los labios que endulce la miel,
el latido retornará al corazón sellado y oscuro.
Volverán los secretos a las pieles sencillas,
silenciosos llegarán como gozos de almíbar.
 
De un gesto,
aquella mirada cristalina que muda al hablar
y de un vergel,
el arrullo de los besos que se quedan al callar.
 
Volveré a tus mañanas sencillas.
 


30 de enero de 2016

Remember II

 
¿Recuerdas el tacto mullido de la alfombra? ¿El calor de sus dunas? Oasis de ternura, manantial de caricias, refugio de unos besos dorados bajo el sol. Aún recuerdo la alborada en tus ojos, intensos como el fuego palpitante del hogar. El arrullo de las voces desnudas, sumidas en un sueño de amor, como trazado en el pecho. ¿Recuerdas el viaje sideral de tu mano? ¿El calor de los astros? Estrellas en la piel, manto estelar del valle escondido entre las cumbres. Recuerdo el eco de tu aliento, cascada de susurros en el delirio de mis sienes. El descenso de tu boca por la cima de los vientos, baluarte de los dioses, prisión de mis noches.
Aún recuerdo la mirada del amor.
 
 


27 de enero de 2016

Remember I

Aún recuerdo con el mismo frescor, aquel minuto contigo…
 

Aquel beso eterno, aquellas miradas preñadas de ilusiones, como perdidas en un sueño sin retorno. Recuerdo el aliento de tus latidos y aquellas revelaciones del silencio esbozado en mi boca. Recuerdo todas y cada una de las caricias de ternura, de esas que inician y mueren como el rocío en un hermoso amanecer. Aún recuerdo el tacto de tus labios suaves como la seda y de los míos rozando la miel de tu sonrisa. Labios de los que erizan la piel más allá del placer… Aún recuerdo el sabor del amor.
 
 


6 de diciembre de 2015

Noche de ensueño

 
Noto que la noche sacude mi sueño,
rasga la seda dormida en el lecho,
y una voz, la suya, viviendo en las sienes.
Su eco se ciñe a mi cuerpo desnudo,
le recibo con los ojos preñados de ganas,
con la mirada perdida en las suyas,
que me elevan al imperio de la locura.
Lujuria que me ata y desata como ninguna,
que indaga, recorre y escala…
trepando los límites de lo desconocido. 
 
Siento en mi boca el vicio de la suya
la lascivia de su lengua perversa,
el poder de sus dedos entrando y saliendo,
perlando mi piel de deseo.
Deseo que deslizo hasta el suelo,
le busco como presa en celo,
paro y olfateo siguiendo su rastro
aunque me delaten los pasos mullidos
que dejan mis quejidos.
Lentamente avanzo hacia la luz,
retándome a un duelo de pasión
de miradas ardientes
y pieles fundidas en el placer. 
 
Me gusta saberme más suya…
Oler su rastro,
seguir sus pasos,
besar sus manos,
entregarme a su falo
por los cuatro costados…
Y sentir su aliento
hundiendo mi espalda.
Me gusta saberme su minina.