17 de enero de 2010

Es mi deseo

Tus ojos exploran mi desnudez
y al mirarme siento que mi cuerpo te desea
e imploro que tus manos continúen
lo que tus ojos comenzaron, y sonríes
porque sabes que esa sonrisa dulce
hace que pierda la cordura, y entonces...
tus dedos dibujan la línea de mi cuello
bajando hasta los senos, y siento que te recreas
pellizcando mis pezones, y vuelves a sonreír
porque te gustan mis gemidos
y la piel cómo se eriza a medida que dibujas,
y suplico que tu boca continúe
lo que tus manos comenzaron, y me miras
esbozando de nuevo aquella sonrisa,
y tus labios besan y la lengua lame
cada centímetro de mi piel ardiente,
y otra vez me miras y sonríes
porque sabes que deseo como nada ese momento
de llegar hasta mi sexo, húmedo y sediento,
y mis gemidos van en aumento, acrecentando
mi deseo, y te excita la respuesta de mi cuerpo,
y entonces... imploro, suplico, ruego
que tu falo continúe lo que tu boca comenzó.
Me miras y sonríes y sonríes mirándome
porque sabes que me tienes a tu merced,
que mi entrega sera absoluta,
que mi cuerpo ahora es tuyo
poseyendo cada entrada, embistiendo como nadie,
y te gusta, porque sabes que me tienes a tus pies.


(Me gustas mucho y aún te deseo más.
Te adoro porque eres mi Dios y tú lo sabes como yo lo sé)

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.