19 de enero de 2010

Rossy (II) El despertar

Los labios de Ro esbozan una frase de protesta, pero la boca de Dani la acalla. Sus manos recorren su piel erizada con fiereza, pellizcando, deslizándose, arañando su cuerpo.

Un torbellino de sensaciones se apodera de ella. Intenta zafarse un momento de esa boca que le acalla, que le impide expresarse... pero él tiene el control. Antes de que despegue los labios de los suyos, antes de que su lengua le permita un respiro, los gemidos escapan ya a borbotones de su garganta. Siente que sus pezones se erizan hasta dolerle, que su piel se transforma en un material ultrasensible donde los dedos de Dani moldean una sinfonía de sensaciones indescriptibles, como nunca había sentido antes.

Ahora el dolor lacerante mientras le estruja inclemente un pecho se deshace poco a poco, descendiendo entre oleadas de placer cuando su mano férrea se transforma en suave caricia primero y aleteante suavidad después, hasta arrancarle un nuevo escalofrío al descender por su costado, buscando sus caderas. Pero... una bomba de humedad y calor explota en su sexo al percatarse de que las manos que descienden por sus muslos no son las de Dani... o las que se han apoderado de su cuello y descienden hasta acariciar sus pechos no pueden serlo. No.

Sacude la cabeza intentando zafarse... Y otra boca... fresca, de labios finos, líquida... una lengua ágil y experta, delgada como la suya, irrumpe dentro de ella explorando, invadiendo, acariciando. Es ella, no necesita pensarlo. Sus manos son las que ahora descienden hacia su vientre, entre remolinos de placer incontrolable. Con suave maestría se abre paso entre sus labios, rodea con sus dedos su clítoris, exploran brevemente en su entrada mientras su cuerpo se convulsiona. Dani se ha colocado detrás de ella. Siente su vientre pegado a la nuca, sus manos acariciando su cuello, su garganta... y sus labios. De nuevo, sus labios en su boca. Ro ya no quiere protestar. Solamente desea saber si el destino de esa otra lengua que desciende desde sus pechos por su vientre es el que ella anhela, si esas manos que se apoyan en sus muslos separándolos más aún van a acompañarla... se acerca.. lentamente, lamiendo, explorando, besando, se acerca a su sexo, que clama enloquecido su atención.

Las manos de Dani toman sus pezones de nuevo, los pellizca con firmeza, fuertemente, ejerciendo una presión constante que compite para reclamar su atención con la boca de Carla, que ya explora su monte de venus, que se desvía para su desesperación hacia una ingle y la recorre con su lengua, trasformando su queja de frustración en un estremecimiento eléctrico que la recorre la nuca. Pero ese dolor en sus pechos... sigue allí, inclemente, más y más presente a cada momento... La lengua de Carla se acerca de nuevo hacia su rajita, entra brevemente en su vagina chorreante, inicia un camino ascendente, abriéndose paso en su carne hacia ese lugar que la reclama, que se dibuja en la mente de Ro inmenso, hinchado, enrojecido, omnipresente... Su aullido de placer se mezcla con la queja al recibir un único lengüetazo duro, increíblemente placentero, pero breve... fugaz. Y el dolor en sus pezones se apodera del mundo. Se retuerce sobre sus ataduras... se percata ahora de que su boca lleva tiempo siendo literalmente follada por la lengua de Dani. Ahora que de su garganta asciende un nooooo irreprimible. Y, de repente, nada. Todo sucede demasiado rápido. La cinta americana sellando su boca y el vacío. No hay manos que la toquen, no hay bocas, no hay lenguas. Tan sólo el zumbido ensordecedor del deseo en sus oídos y sus gemidos escapando aún de su garganta en medio de su respiración jadeante.

- Servirá.

2 comentarios:

  1. Es fantástico ver cómo, movida por el deseo, aprendes y creces.
    Cómo el ariete de la excitación golpea hasta derruir el muro de Berlín en aras del placer que aguarda al otro lado.
    Visto el resultado del primer reto, me relamo anticipándome ante los que se avecinan.

    Crecer es superar nuestros límites, Rosaida, como sucede en el relato:

    Ro ya no quiere protestar. Solamente desea saber si el destino de esa otra lengua que desciende desde sus pechos por su vientre es el que ella anhela


    Todo un espectáculo para mis ojos.
    Sigo...

    DP

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.