4 de febrero de 2010

Rossy (III) La preparación

- Te lo dije. Esta vez voy a ganar la apuesta, hermanita –la voz de Dani llega a sus oídos amortiguada por el zumbido de su propio deseo.

- Pareces muy seguro. Aun falta mucho para saberlo –la voz de Carla gira alrededor de Rossy hasta situarse detrás de ella.

Siente sus dedos finos apretar con fuerza en sus hombros y las manos de Dani deshaciendo el nudo que ataba sus muñecas. Sus manos siguen siendo gentiles mientras acarician las marcas de la cuerda.

- Estoy seguro de mi apuesta. Vamos, ayúdame –continúa mientras extiende las manos de Rossy hacia delante –mantenlas así, no temas. Las manos de Carla remplazan las de Dani y Rossy siente con aprensión cómo Dani empuja el respaldo de la silla hacia delante. Poco a poco va descendiendo hacia el suelo, hasta que las manos de Carla guían las suyas hasta rozar las baldosas. Toda ella se ruboriza al tomar consciencia de su posición a cuatro patas sobre el piso, acarreando la silla sobre su espalda, firmemente atada a su cintura. Con suavidad, Carla retira la cinta que la amordaza y, tras un beso fugaz, siente cómo se desliza bajo su cuerpo. A medida que sus manos van bajando su cabeza, un aroma nuevo, cálido y perfumando va llenando sus fosas nasales.

Incapaz de mantener la postura, apoya los codos en el suelo, extendiendo sus antebrazos por el piso. Unos centímetros más, y una carne suavísima roza sus labios. El gemido de Carla, más allá de su cabeza, no deja lugar a dudas, y la excitación explota en sus sienes. Nunca había… pero una fuerza superior le incita a explorar, a hundir su rostro más y más en esa húmeda hendidura que en su mente semeja un barranco cálido, promesa de frutos sublimes. Su lengua empieza a abrirse paso, separando olas de carne temblorosa. Cada nuevo movimiento es respondido por un gemido y pronto los jadeos de Carla inundan la habitación.

Enfrascada en esa delicia, apenas percibe el sonido metálico de un cerrojo que se descorre, hasta notar que la presión desciende en sus nalgas cuando Dani libera la base de la silla. Un escalofrío de placer recorre todo su cuerpo y ahora es ella la que gime al sentir el glande de Dani recorrer suavemente sus propios labios vaginales. Con maestría acaricia, presiona, recorre, separa… abre. Un temblor incontrolado se apodera de todo su cuerpo, esperando el momento en que el miembro que se ha situado en su entrada, dilatándola al máximo, se decida a entrar.

Un gemido de impaciencia se escapa ahogado de su garganta; apenas llega a brotar. Abandonada a tan fuertes sensaciones, no se ha percatado de que hace tiempo que las manos de Carla se han apoderado de sus cabellos y ahora frota su pelvis salvajemente contra su boca. Su lengua obedece los dictados del sexo de forma automática, siente las manos de Dani aferrarse al armazón junto a sus caderas. Durante un segundo, todo queda suspendido en el aire. Sí, ahora. Ya.

No hace falta más. Sentir su carne palpitante llenándola por completo. Recibir la marea de la mujer estallando en su rostro: Rossy empieza a aullar fuera de control a medida que siente ascender la primera oleada. Se acerca gigantesca, inmensa, tanto que por un instante llega a asustarla. Pero el tsunami la alcanza de lleno, borrándolo todo a su paso. Grita, se retuerce, aúlla… tan sólo al recibir de lleno la lava ardiente de Dani es consciente de que los músculos de su vagina hace tiempo que le apresan y recorren su miembro al compás de las interminables oleadas de placer.

Silencio… suaves jadeos y gemidos ahogados… nada.

- Promete… ¡En posición! –la voz masculina que interrumpe el suave vaivén es grave, firme, autoritaria.

Como movidos por un resorte, siente a sus amantes abandonarla y situarse junto a ella.

- Señor…


3 comentarios:

  1. Nunca un titulo de un blog fue tan acertado como el tuyo, así es El Jardín de las Delicias.

    Un gemido ... el mío cuando salgo ruborizada y extenuada de tu jardín.
    Suave y en silencio mis ....

    Néctares

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  2. Hummm....
    ¿Es este el primero de mil y un cuentos, Rosaida?
    Espero que si.
    Aguardare impaciente a la luz de la luna, aspirando la fragancia de las rosas que me traen tu aroma en El Patio de la Rosa del Anochecer. Una de Mis dependencias favoritas en...

    El Palacio de Al-Gulzar

    Malik

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  3. Sigues avanzando por la pasarela del aprendizaje, del descubrimiento.
    Y lo que ayer era algo impensable, se impone con fuerza hoy.

    Nunca había… pero una fuerza superior le incita a explorar, a hundir su rostro más y más en esa húmeda hendidura que en su mente semeja un barranco cálido, promesa de frutos sublimes.

    Allí donde encuentres el deseo, el morbo y el placer está tu destino.

    Y... hablando de Destinos... parece que éste se precipita hacia tí a pasos agigantados.

    DP

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.