16 de febrero de 2010

Tu regalo: primero, prometer



La luz del alba entra a través de la ventana, atenuada por los visillos. Entreabro los ojos mientras siento el calor de tus labios en mi boca. Tu sonrisa me mira… tus ojos me dicen que hoy será un día especial.

Tengo un regalo para ti, pequeña, me susurras al oído. Impaciente te abrazo, elevo suavemente mi mano por tu espalda hasta la nuca. Me entretengo en tu cuello dibujando pequeños círculos con mis dedos, arrancando un suave gemido de tu garganta. Tu melena, lisa como la seda, cubre celosamente mi mano. Ahora son mis labios los que besan tu dulce boca. Mientras mi lengua lame el pequeño caramelo, te insinúo que me cuentes cuál será mi regalo.

No hay palabras, sólo miradas perversas… sonrisas pícaras. Besos, caricias, lenguas recorriendo cada curva, cada pliegue, cada rincón de nuestros cuerpos. La respiración se acelera. Tus manos enloquecidas buscan mi húmedo y ávido sexo. Con agilidad introduces un dedo en cada una de mis preciadas grutas. El vaivén se acelera mientras gimo, jadeo, grito… suplico… te detienes y ahora tu endurecida verga es la que ocupa el lugar de tus dedos. Embistes con violencia… por detrás… encima… de lado… debajo… gotas de sudor, respiraciones entrecortadas y ríos de cálidos fluidos ponen fin a la contienda.

Esta noche tendrás tu regalo, princesa.

3 comentarios:

  1. Buen preludio para el verdadero regalo! ;P

    Sensacional Rosaida! Saludos.

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  2. que alguien te susurre al oido: tengo un regalo para tí, ya es para desacerse.... si el regalo viene con premio como parece que fué éste, para enloquecer...
    Me gusto. Un beso grande.

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  3. Con lo curiosa que soy yo no me resisto hasta la noche para disfrutar de un regalo y menos si me dejan así de calentita...
    Besitos de canela y que lo disfrutes guapísima.

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.