20 de febrero de 2010

Tu regalo: y después, cumplir

Aceites y esencias de rosas se mezclan con el agua templada de la bañera. Mi cuerpo agradece la calidez del baño. Enjabono mis piernas, me detengo en mi sexo, rasurado… preparado. Mientras lo acaricio, recuerdo el despertar de esta mañana. El deseo invade mi mente, el placer añora tus manos…
Tras el baño, cuido mi piel para que sientas en la tuya la suavidad de la seda… el sabor de la dulce miel… la fragancia de las rosas en la cálida brisa del atardecer.

Desde el pie hasta el muslo, deslizo con sumo cuidado las medias negras, finas y rematadas en un ancho encaje. Decido no ponerme tanga, tan sólo el liguero que sujete las medias. Realzando mis senos, un pequeño sujetador de seda negra matizado por un fino bordado en color rojo, a juego con el liguero. Elijo un vestido negro, de manga larga, ceñido y con un gran escote en pico. Un cinturón anudado en la espalda, zapatos de tacón y unos pendientes largos rematados por dos perlas negras, son los complementos que llevaré puestos esta noche… noche mágica, inolvidable.
El teléfono suena. Escucho tu voz grave decirme que en media hora estarás en casa. Al despedirte el tono se vuelve más sensual, enigmático… llegaré con el regalo que te prometí, pequeña.

Espero en la segunda planta sentada en el sofá, como ordenaste. Mientras la música suena, oigo el leve ruido de la puerta al abrirse. Tu contagiosa risa acompañada de una voz de hombre desconocida, me dice que no vienes sólo. Me siento inquieta. Un cierto temor se apodera de mi ser y las dudas se amontonan en mi mente. Con pasos rápidos subes la empinada escalera. Escucho tus pisadas multiplicadas por dos… a mi corazón acelerarse mientras tus pasos acrecientan su volumen.

Princesa aquí tienes tu regalo… un juego… un juego a tres bandas. De un brinco me pongo en pie sin retirar mi mirada nerviosa de tus perversos ojos. No hay saludos ni presentaciones, sin más, el juego comienza.
Vendas mis ojos y noto cómo se agudizan el resto de los sentidos. Dos delicadas manos desanudan el cinturón y lentamente dejan caer el vestido que llevo puesto, mientras… tus dedos -creo que son los tuyos- se cuelan debajo del sujetador dando pequeños pellizcos a mis abultados pezones. Liberas mis senos presos del ropaje, manteniendo la fina seda de las medias sujetas al liguero. Mi respiración se agita al sentir el calor de unas manos oprimiendo mis pechos mientras otras se adentran hacia los recovecos de mi sexo. La cálida humedad del aliento mordiendo mis pezones arranca de mi garganta oleadas de placer. Una lengua retira las manos de mi flor para lamer… friccionar mi palpitante clítoris. Jadeante me llevas al sofá mientras oigo vuestras voces alternando palabras obscenas en mis oídos. Bruscamente mis gemidos cesan, ahogados por la endurecida verga que entra hasta tocar el fondo de mi garganta. Al mismo tiempo, el erguido falo de “mi regalo” penetra con fuerza en mi sexo empapado de aromáticos fluidos. El ritmo acompasado de las embestidas se acelera. Casi no puedo respirar. Siento enrojecer la piel de mi rostro y antes de que una arcada salga de mis entrañas, las embestidas cesan… arrancando de mi garganta el ahogado sonido de mis gritos.
Ahora, los dos, cómplices del uso que hacéis de mi cuerpo, perversamente y con dureza, penetráis mis dos cuevas… dilatadas, abiertas, deseosas de sentirse llenas, ansiando las embestidas que no tardan en llegar. Enloquecidos por la excitación de sentir el interior de mi cuerpo rasgarse a vuestro paso, empujáis una y otra vez… el placer se vuelve insoportable y los orgasmos llegan como un torrente de aguas bravas.
Exhaustos, plácidamente reconfortados, nuestros cuerpos intercambian besos y caricias a tres bandas. Fantasía inolvidable… mágica noche… atesorada en las retinas de mis ojos, fotograma a fotograma.

Gracias por tu regalo. Mi sueño cumplido.


5 comentarios:

  1. Delicado encuentro entre tres, mágica e inolvidable noche, placer de algodón entre néctares, olores y sabores.
    Tu jardín es un exquisito jardín y delicado.

    Néctares

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  2. otro día lo repetiremos... pero seremos cuatro. Te dejo imaginando el encuentro mientras te sigo vistiendo...

    me encantó tu flor

    un beso en ella

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  3. Placentero regalo, así como placentera fue la lectura de tu relato. Excitante!

    Besos.

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  4. Ven... creo que he escrito mi blog para alguien como tu.
    Una caricia en tu piel.

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  5. Ten por seguro que el regalo has sido tú.

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.