1 de abril de 2010

Carta a un escritor


Mi querido escritor y amante:

Recuerdo aquellas primeras letras que salieron de la tinta roja de su pluma. Calaron hondo en mi corazón, logrando esbozar un reflejo de admiración que perduraría impreso en nuestro tiempo compartido y disfrutado.

Mi valiente paladín, caballero distinguido, noble hidalgo… fue forjado a fuego en las calles de la alta alcurnia que hicieron de su alma un alto dignatario de los principios y valores más nobles, leales y respetados por todos aquellos caminantes que tuvieron la suerte de cruzarse en el azaroso devenir de su vida.

De todas las almas tocadas por la magia de sus dedos, eligió la mía. La que ahora, con la sangre del corazón, suscribe cada una de las frases contenidas en este pergamino, perfumado por la fragancia destilada con los pétalos de las rosas de mi Jardín. Sí, mi honorable Señor… elegida y deslumbrada. Amada y amante. Compañera y confidente. Reina y esclava. Dama y sumisa… seducida… fascinante seducción.

Como Juana la Loca y Felipe el Hermoso bautizamos nuestra unión ¿recuerda? Tantas letras impresas a fuego. Tantas noches de lujuria. Deseos consumados entre sábanas cómplices. Pasiones infinitas plasmadas en las pupilas jadeantes del corazón. Placeres esculpidos en el rostro de nuestras almas. Confesiones sinceras susurradas al oído. Promesas escritas con la mano del cariño sobre la piel pura y delicada de nuestros cuerpos... entrelazados… atados con el sólido sedal del amor prometido.

Fuimos caminando, forjando la senda de nuestro destino… sincero y único. ¿Qué sucedió mi querido Señor, en su mente y corazón, que truncó un día la ilusión pactada entre dos? ¿Cuál es mi sitio ahora que suplica mi perdón? ¿Sabe cuán doloroso es escuchar que en el fango disfrutó? ¿Hasta qué punto he de creer lo que su verbo expone y jura ante Dios? ¿Es entendible que se sintiera pleno a mi lado, si tomó otro camino que afirma no le colmó y ahora confiesa tocar el cielo conmigo? ¿Creer o no creer?

Creo en su corazón, porque nunca me abandonó su incoherente palpitar. Nunca renegó de la grandeza del amor que me profesa, suscitando la ira en otra pluma, envidiosa y retorcida, sugiriendo escritos impresos con la tinta venenosa que fluye por sus gruesas y dilatadas venas.

Y ahora aquí le tengo. Rendido a mis pies suplicando mi perdón mientras mi cuerpo y el suyo siguen gozando como nunca del amor profesado. Disfrutando como nadie de la lujuria contenida… del deseo ansiado… de la excitación que nos devora… de los placeres que nos damos… de su Alma Dominante… de mi mente sumisa y obediente.

Ante el devenir de la vida, siempre Suya…

6 comentarios:

  1. exquisita y sagaz...El perdon, bueno es justo el tema de mi post de hoy..

    mi beso flota en tu jardin
    druida

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  2. Si se quiere siempre exciste ese perdon, y si los corazones se aceleran en el reencuentro es que aun hai amor.
    EXCELENTE PRECIOSA!!!!!!!!!!!!
    DISFRUTALO!!!!!!!
    BESAZOS!!!!!!

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  3. Después de leerte lo único que me viene a la mente es esto

    Disfrútalo

    y si te atreves.... ven

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  4. Inicio y fin, todo un destino escrito en un post con un toque excelente....

    Bs

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  5. Soñé que corríamos de la mano entre el trigo verde. Tu sombrero colgando de una cinta, tu cabello multiplicando los rayos de sol.
    Nuestras manos se separaron un poco. Sentimos que una brisa refrescante se colaba entre nuestros dedos. Dejamos que las manos se deslizaran permitiéndole recorrer nuestra piel. Nos separamos un poco más para que besara nuestras palmas. Otro poquito y su frescura se enredaba entre nuestros dedos haciendo remolinos. El roce se volvió más sutil: un puente cálido entre dos continentes, un contacto ligero más allá de toda materia.
    Tan sólo vacilé un segundo. Manoteé unos instantes buscando tu mano. Mis dedos sin plumas no se sustentaron en el aire.
    La tormenta rompió bruscamente. Una tromba de agua empapó nuestra felicidad; su ceniza enlutó mis trigales; su noche tomó tu cielo azul. Caí trazando una lenta espiral hacia el pozo de la más ignota oscuridad.
    Amanece, el sol esparce su frescura sobre los límpidos cielos. Me vuelvo y la soledad me devuelve su mirada. Grito y el eco devuelve mi voz. Manoteo y el aire se escapa entre mis dedos. Lloro y las lágrimas se secan en mis ojos...
    Ya no hay trigales en flor, jamás el aire bailando en nuestros rostros. Nunca más tu cabello al viento, multiplicando los rayos de sol.

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  6. Suscribo las palabras de AMOR. Si se quiere, siempre existe el perdón. No es fácil, ni deja de ser doloroso.
    Pero si se ama, si se desea, si se necesita al otro como el aire que respiramos, si el arrepentimiento es sincero, si el deseo de cambiar es fuerte, si la ilusión sigue viva, existe la posibilidad.
    De perdonar y de alcanzar el éxito.
    Pero hay que trabajar. Trabajar duro, porque una pareja es como tu jardín: para cosechar esas rosas tan hermosas hay que plantar, hay que podar, hay que arrancar las malas hierbas, hay que trabajar la tierra, el agua y hasta el sol.
    Pero con ilusión y ganas todo, absolutamente todo, es posible.
    Y si los corazones se aceleran...

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.