28 de marzo de 2010

Humberto

Me despertó a mediodía el sonido del teléfono. Dejé que saltara el contestador.

- Rosita, soy Humberto. ¿Por qué eres así? Sabes que te estoy esperando… ¿por qué siempre me tienes que hacer esperar?

Me tapé la cabeza con la almohada, fastidiada. ¿Cuándo dejaría de arrastrarse como un gusano? ¿No entenderá nunca lo que es la dignidad? Rosita, Rosita… era el único baluarte que no había concedido jamás. Lo odiaba. Oír ese nombre en sus labios me exasperaba, me hacía sentir mal, era él quien me obligaba a ser peor persona de lo que era. Era su culpa, por culpa de su falta de dignidad, por su babosa condescendencia, por esa sonrisa bobalicona con la que recibía cada humillación. Argh…

Me incorporé y encendí el portátil. Mientras arrancaba me preparé un café. Desde la cocina oí el tono familiar. No necesitaba ir hasta la maldita pantalla para saber que ahí estaba su cara recién afeitada, esa mueca de resignación fatalista, sus manos temblorosas, la perenne aceptación en su boca. Le hice esperar otros diez minutos mientras me preparaba unas tostadas y recogía la cama. No necesitaba mirar para ver sus labios finos dibujando su eterna sonrisa de resignación, su cara de conformarse con las migajas. Me planté ante la Cam sin ducharme, con el pelo revuelto.


Sus ojos brillaron un segundo clavándose en los pezones oscuros que se marcaban en mi camiseta blanca.

- ¿Lo pasaste bien anoche?

- Venga, no te cortes…. Para qué dar los buenos días, viejo baboso… pues sí, lo pasé de puta madre. -
Tecleé furiosa

- ¿No vas a hablarme? ¿Es que no funciona bien el micro que te compré?

- Sí
– seguí tecleando – el micro funciona perfectamente. Pero no me apetece hablar contigo. ¿Quieres saber lo que hice anoche? Lo tengo escrito, como siempre. ¿Seguro que quieres conocer los detalles?

- Ya sabes, dulce niña, que cada detalle tuyo me interesa y mucho. Me alegra ver que sigues cumpliendo nuestro pacto.

- Claro que lo hago
– dudé un momento si ponerlo, pero finalmente seguí – lo hago para que te jodas, viejo cabrón, y sufras. Lo escribo nada más llegar a casa, para que no se me olvide ni el más mínimo detalle. Porque sé que cada beso te abrasa como un cigarrillo apagándose en tu piel. Que cada orgasmo es un zarpazo en tu corazón. ¿Quieres que te los mande?

- ¿”Los”? ¿Es que has tenido más de uno?
– Allí estaba de nuevo su tono familiar de triste resignación… Te ha jodido, ¿eh? Me alegro.

- Pues sí… - esta vez hablé directamente a la pantalla – me lo han hecho muy bien, y dos buenas pollas… no como la tuya, que seguro que ya no se te levanta. – subí el pie hasta el asiento con aire distraído, disfrutando de cómo sus ojos bajaban hasta mis bragas - ¿Te mando el Word o no?

- No, espera un momento… luego me lo mandas.

- ¿Luego?
– pensé. Mis dedos golpearon con furia el teclado.

- ¿Cómo que luego? Te lo mando ahora, cumplo con mi parte y te vas a tomar por el culo.

- Espera, Rosita… – ¡otra vez! – por favor… recuerda lo que me prometiste el otro día…

- ¿Y por qué iba a hacerlo? ¿Qué forma tienes de obligarme?-
Compuse una mueca de desdén mientras tecleaba

- Yo cumplí mi parte del trato. ¿Es que no recibiste el cheque? Juraría que mi banco dice que lo has cobrado.

- Sí. ¿Y qué?
- intenté zafarme – Ahora no me apetece…

- Además
- hablé directamente a la pantalla – me lo debes. Me lo debes por todo el daño que me has hecho. Por ser un cerdo y haberme convertido en lo que soy.

- Niña, eso no es justo…. Yo solamente te he ayudado, siempre has hecho lo que has querido. Sabes que si por mi fuera…

- Sí. Que si por ti fuera yo estaría presa en esa mansión de la que tanto alardeas, tratada como una reina… encadenada.

- Pero yo…

- Ya. No tendría que hacer nada que yo no quisiera. Tan sólo ser buena
– recalqué la palabra con tono irónico - contigo de vez en cuando.

- Sí… te aseguro que vivirías mucho mejor que en ese pequeño apartamento gris del centro.

- ¿Cómo sabes que es pequeño? ¿Cómo sabes que está en el centro? ¿Has vuelto a hacer que me siguieran?
– estallé furiosa, enfrentándome a la pantalla.

- No, nooo… te juro que no. Tú me lo dijiste, ¿recuerdas? Y las paredes, Rosita… se ven tan grises… ¿seguro que no preferirías tener una alcoba luminosa, el sol de la mañana entrando por tu ventana?

- ¡Déjalo!
– Empecé a jugar despacio con el tirante de mi camiseta. Y lo dejé caer desde mi hombro.

El silencio se hizo al otro lado. Tan sólo esa mirada de reproche y el silencio expectante... Había empezado. Ya no podía parar. ¡Bah! además me da igual.. Que se joda… ¡sufre, cabrón, viendo aquello que nunca vas a tener!

Me metí un dedo en la boca y lo chupé componiendo el mejor gesto de zorra del que fui capaz. Después, poco a poco, dejé caer el otro tirante y crucé los brazos marcando mis senos. Su respiración se tornó agitada. ¡Ojalá te de un síncope de una vez, cerdo, y palmes delante de mí! Empecé a jugar con mis pezones por encima de la camiseta. Los pellizqué a conciencia, haciendo que sus tonos oscuros se marcaran nítidos sobre la blanca tela de algodón. Después me incorporé apoyando los codos en la mesa, mirando mis pechos reflejados en la pantalla.

- ¿Qué, te gustan? –Me las cogí con ambas manos, apretándolas entre sí. Sólo su respiración y esa mirada perdida. – No te la estarás meneando, cerdo…

- ¿Yo? No, no… ya sabes que tú eres mucho más que eso para mí… yo… -se apresuró a responder antes de dejar la frase colgada

- No me extraña. Si ya no se te levanta ni con… ¡esto! - Me levanté y le arrimé el pubis a la pantalla. Animada por el gemido de desesperación que surgió del altavoz, me quité la camiseta y empecé a magrearme los pechos mientras movía el culo en círculos como una bailarina de striptease.

- No, Rosita – su voz temblaba – es que eres tan hermosa… - otra vez se atragantó en medio de la frase cuando me di la vuelta y empecé a jugar con la goma de mis braguitas – yo…

- ¿Quieres ver lo que me follaron anoche? - Seguí moviendo el culo en círculos imaginando su desesperación creciendo al otro lado de la pantalla, mientras las bajaba muy despacio.- No te morirás de esta y estrás palmado cuando me gire. – pensé. Pero cuando mis bragas bajaron del todo dejando al descubierto todos mis secretos, un suspiro me confirmó que seguía ahí.

- Sí, y no sabes lo bien que me lo hizo el tío. Me encantó que me diera por el culo. Tenía un aparato grandioso… y duro como el acero – continué.

Despacio me di la vuelta. Primero mi cabeza, mirando directamente a la pantalla con un dedo metido en la boca. Después, a medida que su mirada descendió por el perfil de mi cuerpo hasta las caderas, el resto.

- Y la boca… ¡Y cómo me gusto! Casi no me cabía en ella… no como la tuya, pichafloja. Le lamí y tragué hasta vaciarle los huevos. – creí oír un sollozo ahogado. Bajo sus cejas canosas podía ver sus ojos brillantes, no sabría decir si por las lágrimas o de deseo… preferiría pensar que era por lo primero.


- ¿Quieres más? - Separé las piernas exageradamente - ¿Quieres que te cuente cómo me lo comió, lo que pudo disfrutar su lengua dentro de mi perfumada flor? – Dejé caer las bragas al suelo y empecé a acariciarme – el tío era un experto… me hizo llegar a lo más alto. No paré de gritarle que era el mejor follador del mundo, y en pago a su magnífico trabajo, se la volví a chupar – volví a jugar con el dedo en la boca – hasta que le volví a poner en forma su magnífico miembro de semental. – yo misma me estaba empezando a emocionar con mis mentiras, así que procuré separarme un poco de la historia – y me folló como a una perra en celo. La tenía tan grande que no me cabía entera – eran lágrimas, seguro… - y tuve que pedirle que se la sujetara con las dos manos mientras yo misma le cabalgaba. – no palmarás delante de la Cam, hijoputa – y... ¿sabes lo que le pedí después?

- Nnno…
- Me cabreó que su voz babosa me interrumpiera en plena actuación. Me di la vuelta y, sacándolo bien hacia atrás, empecé a bajar mi culo poco a poco hacia la mesa.

- Pues le dije que se esperara, me puse de espaldas a él y me senté sobre su enorme verga. El tío no paraba de resoplar y de jurar que nunca había visto un culo tragarse su polla como el mío. – Seguí masturbándome, estaba realmente excitada, pero frené en seco. Nunca me había corrido de verdad delante de él y no lo iba a hacer ahora. No le iba a dar ese gusto.

Esta vez el sollozo fue claramente audible. Había dado en el blanco. Pero no pude disfrutar plenamente de mi triunfo. Cuando me volví la ventana estaba en negro.

- ¡Jódete, cerdo, nunca te perdonaré que mi madre se enterara! ¡La mataste, cabrón! ¡La mataste del disgusto!- le grité fuera de mí a la pantalla en negro - ¡Te lo dije mil veces. Pero no… tú tenías que irle con tu monserga de viejo chapado a la antigua, con el cuento de la boda y la puta pedida de mano! ¿Qué pensabas? ¿Que así ibas a convencerme? ¿Que me iba a casar a los dieciséis con un viejo como tú? Ni un mes... ¡Mi madre no duró ni un mes! Y todo por tu culpa, por tu culpa, por tu culpa... Así que ahora, cabrón, sigue sufriendo. Recoge las migajas que te deje y paga... ¡Paga hasta la última factura! – Seguí girando por la habitación como una leona enjaulada.

Después abrí el correo y adjunté el documento Word. (Sí. Ése que cuenta todo lo que os he relatado antes. ¿Acaso pensabais que tengo tan buena memoria? No... Aún guardo éste y muchos más de aquellos años)

De nuevo en el chat, con la Cam apagada, escribí una lacónica frase: cinco mil antes del lunes que viene.

Esto me daría tiempo para ir a Granada con Pedro y volver... a tiempo para recoger mi cheque.

Su respuesta no se hizo esperar: Daniel, tu profesor, hoy. Te espero en la Webcam el lunes a las 12.

No me estrañó que supiera su nombre: OK.


Preparando mi nueva conquista...

10 comentarios:

  1. ¡¡Bravo!! Niña!!
    Cuanta tensión, magistralmente engarzado en los diálogos, no sé si formará de una ficción pero a mi me ha parecido extremadamente veraz.
    ¿un café o un tequila? Para relajarnos, digo ;-))

    Néctares

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  2. Ufff! Increible, te has superado. Me enganchó la historia desde el principio hasta el final, que gancho!
    Besos.

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  3. Ummmm, más qeu sugerente. Una verdadera pasión leerte, una maravilla como siempre tus relatos

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  4. UFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF!!!!!!!!!!!!, solo te dire que me pongo en pie y te aplaudo, ya que si te comento te clausuran el blog!
    BESAZOS!!!!!

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  5. \\\///
    (^_^)
    ¡¡¡hola, queria agradecerte tus comentarios en el blog de AMOR!!!!MUCHAS GRACIAS y espero volver por aqui!!!!!

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  6. wow !!! maravilloso. Francamente maravilloso, tension, sensualidad, argumento, sarcasmo, exitación.. genial escrito (debo decir que no me dejó indiferente)

    mi beso en tu jardin
    druida

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  7. Veo que tu protagonista disfruta con ver sufrir, me recuerda a una Ama jugando a torturar a su fiel sumiso, estupenda manera de provocarlo a el y a todos los que te leemos hermosa Rosaida, eres muy cruel y me gusta.
    Besitos de canela desde mi pequeña orilla.

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  8. Pasear por tu Jardín es una verdadera maravilla.

    Cada vez que se descubro un nuevo parterre, me sorprende con una nueva variedad, a cual más deliciosa.

    Humbert... No elegiste el nombre sin querer, ¿verdad? Esta faceta no me la esperaba... No le hagas sufrir demasiado, Lolita...seguro que su corazón no estará para muchos trotes...

    Sigo...

    DP

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.