12 de marzo de 2010

Los pecados capitales

"Me confieso pecadora, activista de todos aquellos vicios que mi cuerpo y mente demandan sin reparar en que, quizá algún día, descienda al abismo más profundo del averno".

Peco de lujuria al desear tus manos cada día recorriendo las marcadas líneas de mi cuerpo. Ansiar tu lengua impúdica lamiendo hasta el último poro de mi piel. Codiciar tu espada de acero embravecida penetrando en mis cuevas escondidas tras el frondoso monte de Venus.

Peco de gula por saciar mi hambre comiendo tus jugosos labios, carnosos como la fresa madura recién cogida. Devorar tu cuerpo saboreando cada gota salada de sus pliegues ofrecidos a mi vicio. Beber tu esencia divina extraída con mi boca, viciosa y lasciva, recogiendo con la lengua hasta la última gota del cálido néctar caído.

Peco de avaricia por quererte a mi lado cada segundo del día y de la noche, atesorarte como mi más valiosa posesión sin que nada ni nadie acceda a tu corazón… desearte sólo para mí, cada vello de tu cuerpo, cada lágrima de tus ojos, cada risa… cada susurro… sólo mío.

Peco de pereza al saber consumada la pasión, de admitir sofocado el ardiente volcán de deseo que mi cuerpo aún destila y encomienda a los placeres de tu amor. Desidiosa de abandonar tus brazos en el último compás de nuestro danzar… colofón de un nuevo amanecer.

Peco de ira cuando siento tu cuerpo en los brazos de Morfeo, perdido en los mundos oníricos de tu mente. Vengarme de los dioses que te vieron nacer y entregaron a los designios del destino… devaneos de otros ojos, de otros cuerpos.

Peco de envidia del agua que bebes cuando tu boca sedienta demanda mojar la sequedad de tu lengua… de los rayos del sol que acarician tu piel y dibujan la sonrisa en tu rostro, agradeciendo el calor recibido.

Peco de soberbia, como musa elegida, orgullosa y vanidosa, la que incita el deseo, excita tu mente… amante que provoca la inspiración de tus letras… letras libidinosas que yacen grabadas sobre mi piel… sobre mi cuerpo anhelante de tu fuego, de tu tierra, de tu cálido mar.


8 comentarios:

  1. Yo también me confieso pecadora, sobre todo de algún pecado en el cual me lo paso genial, jajaja.
    Besos y susurros cálidos mi pecadora tocaya.

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  2. Ay!! Confieso, confieso llegaré de cabeza al infierno. Niña, que letras tan maravillosas de sutileza, sensualidad, y erotismo.
    Así da gusto pecar una y otra vez.

    Néctares

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  3. Realmente..escribes divino...me llegó...y me sentí identificada...una pecadora.. no compungida..besos

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  4. Me confieso,
    soy pecador sin remedio ni solucion,
    soy pecador en busca de mas pecados que cometer

    Bs..

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  5. Hoy las puertas de mi morada se abrieron para ti.

    Siglos de espera...
    afilando mis armas.

    Hoy mi lujuría desatada
    se abre paso
    por tu mesa de ambrosia,
    que tu cuerpo me regala
    en esta gula trastocada,
    avariciando tu fruto
    para mi recolectado...

    para no alterar mi pereza
    a mi boca traes tu fresa.

    iracundo yo me vuelvo
    en esta espera
    de segundos
    que no han provocado
    estos siglos de retraso.

    Hoy abro el inframundo para ti.
    para acomodarme en tu caverna, húmeda, cálida que me incita a poseerla.

    Hoy me has despertado para tí

    Disfrútame... si quieres
    Diabinho

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  6. Genial tu manera de pecar, a quien no le apetece ser ese que genera en ti las ganas de caer una y otra vez en brazos de tan exquisitas perversiones.
    Besitos rosaida.

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  7. Todo pecado conduce a su penitencia. Por placenteros que parezcan en un principio.
    Lo sé por experiencia.

    P.

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  8. Pues.... yo también me confieso pecador. Y no se si es bueno o malo pero no me arrepiento de la mayoria de mis pecados.

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.