29 de abril de 2010

La ciudad de los Nazaríes


El vuelo a Granada fue tan corto como largo el peregrinar por los pasillos de los aeropuertos.

Me hizo gracia descubrir que el aeropuerto está en Santa Fe, la ciudad desde la que se dirigió el último asedio de Granada hace más de quinientos años. Quizá por eso, cuando aquel anochecer partí de Santa Fe camino de la ciudad de los Nazaríes, percibí algo familiar en las sensaciones que se fundían dentro de mí. Sentí la mezcla de ilusión por conquistar la ciudad y el deseo de ser conquistada por su sensual encanto como si fuera un camino que mi alma hubiera recorrido antes o, mejor dicho, como si lo recorriera en compañía de muchos otros.

Sumida en estas reflexiones apenas tuve tiempo de reaccionar cuando un golpe de viento se coló debajo de mi falda, amenazando con subírmela hasta la cintura. Había sido un placer saber que podría extender el verano unos cuantos días más, gracias al caluroso otoño andaluz. Había salido de casa con una sencilla camiseta de tirantes bajo la cazadora y una faldita blanca tableada. El aire del remolino se coló entre mis piernas acariciendo mi piel, dándome la bienvenida a la tierra del sol. Oí a Pedro silbar y yo le reí la gracia, encantada. ¡A quién le amarga un dulce! Y a Pedro seguro que le había endulzado la tarde descubrir mi ínfimo tanguita blanco contrastando con mi piel dorada por el sol.

Se arrimó a mí inmediatamente.

- Estoy deseando enseñarte la suite que he reservado - rió, cargando de intención sus palabras.
- Ya, ya... lo que pasa es que estás como loco por catar lo que acabas de ver... -me pavoneé riendo.
- ¿Vamos directos al hotel? Ya no quiero cenar... Se me ha quitado el hambre. - me besó.
- ¿Todo el hambre? - me arrimé a él.
- Bueno... todo, todo... no. - Se le iban las manos.
- Venga - le paré - ¡llama al taxi de una vez!

Pedro, luciendo su gesto más cómico, voceó.

- ¡Taxi!

El conductor casi se salta un semáforo, más pendiente del retrovisor que del tráfico. Me pone… me gusta esa sensación turbadora de saberme observada. Esa lucha entre el morbo y el pudor cuando la mano de Pedro subía dentro de mi falda, dejando al descubierto mis más íntimos secretos. Sus dedos abriéndose paso debajo del minúsculo tanga. Los ojos del taxista siempre presentes en busca de un detalle que necesariamente se le escapaba. Mi rubor iba en aumento a la par que mi excitación. Eché la cabeza hacia atrás, en parte por ocultar mi rostro avergonzado, en parte para dejarme llevar. Cerré los ojos mientras Pedro jugaba... allí estaban los dos: Pedro, acostado sobre el capó del coche con mis muslos junto a sus caderas, su miembro dentro de mí y el taxista, mal afeitado, acercándose desde atrás. Pedro sujetaba mis nalgas con fuerza, impidiendo mi huida mientras las separa con sus dedos ofreciendo mi último reducto a ese extraño que adivino sucio y brutal. Un gemido se escapa de mis labios cuando en mi imaginación su pelvis entra en contacto con mi cuerpo y sus testículos chocan con la base del miembro de Pedro.

- No me hagáis daño - suplico en un hilo de voz. Por toda respuesta le recibo en mí. Siento ambos miembros rozándose en mi interior. Cada roce es una sacudida inmensa. A la vergüenza de estar siendo usada de esa forma se le une la de estar disfrutándolo así... y esa vergüenza me excita aún más. Me siento caliente y morbosa... ¡Oh, Dios! van a matarme de placer...

Una sacudida bien distinta me sacó de mi ensueño. Las manos de Pedro alisaban a toda prisa mi falda. El coche había parado y el taxista aguardaba paciente a que pagáramos. Cuando bajé, siguió el movimiento de mis caderas danzando bajo la mano de Pedro hasta que desaparecimos en el hall del hotel.

- ¡Lástima! - pensé - si supieras lo que acabas de perderte...

Pedro no había exagerado. A la suite no le faltaba de nada: un fantástico jacuzzi, cama redonda con sábanas de seda y una hermosa terraza con vistas al Generalife. En el saloncito nos esperaba una botella de champagne en una cubitera de plata y una bombonera repleta de chocolates cortesía de la casa.

Perdí de vista a Pedro un momento mientras colocaba mi equipaje. Cuando entré en el baño para asearme, me esperaba una pequeña sorpresa: había encendido multitud de velas y me esperaba desnudo en la bañera. No tuvo que insistir demasiado. Me despojé de la camiseta y la faldita. Pedro se empeñó en quitarme el tanga personalmente, arrodillándose en la bañera y besando mi vientre mientras lo hacía. Tuve que insistirle entre risas para que me dejara entrar...


Sucumbiendo ante el placer...


17 comentarios:

  1. Me ha encantado la referencia a la conquista de Granada.

    Por cierto, ¿a qué parada de taxis vas?
    Estoy pensando en montar TeletaxiDP.
    Ya te mandaré el número.

    DP

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  2. Querida me encanta Granada, y ahora cada vez que llegué allí, siempre recordaré tu brillante, y excitante historia .... Increíble.

    Así da gusto sucumbir al placer ...

    Néctares

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  3. Bella ciudad y un buen recuerdo que te llevas de ella grabada en tu piel.
    Besos y susurros dulces

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  4. Cuando sea mayor quiero llamarme Pedro y ser taxista en Granada.
    Una verdadera delicia, digna de un jardín nazarí.
    Besos

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  5. Me encantó. Sobre todo, el momento de convertir un gesto durante un trayecto en un sueño perverso. Como un apunte de maldad dentro de un ideal bello.

    besos amalados

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  6. Creo que yo les ví aquel día en Granada, Dª Rosaida, el olor a sexo que despedían ustedes se mezclaba con el de azahar y los naranjos de la Alhambra.

    Saludos.

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  7. Eres única Rosaida para despertar los deseos y dejarse llevar por tus letras, pobre taxista mejor no saber lo que se acaba de perder, vaya mentecita traviesa.
    Besitos de canela.

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  8. El proxy de mi oficina detecta tu blog como pornográfico y no me deja entrar... Que pena me da el pobre, no sabe distinguir una fantastica sensualidad y erotismo, de burda pornografía.

    Pero yo te leo desde casa, ala!

    Besos.

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  9. DAle limosna mujer, dale limosna, que no hay en el mundo más grande desgracia que ser ciego en granada. Que bonita entrada

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  10. un trayecto: imaginacion y verdor, sensaciones y expectativas. ¿un hotel? un encuentro, la piel en la piel y tu texto exquisitamente elaborado para hacer temblar la piel de los lectores...

    mi beso
    Druida

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  11. En mi blog somos algunos los granaínos mala follás, Dª Rosaida.
    Le invito a mis Encuentros, amiga.

    II Encuentro de Poesía y Relato Erótico. Bases para el Encuentro

    Deseo que tan tórridas lecturas muten en jadeos, orgasmos colosales a dúo, interminables tríos tántricos o, al menos, en alguna humilde pero gustosa pajuela.

    Adelante, genios del calentón, vamos a excitar al lector. Que cada entrada salpique y tengan que leernos con chubasquero. Ánimo, amigos.

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  12. hola cielo!!!!!!1, he tenido problemas con mi blog y han desaparecido todos mis comentarios.
    Eres la dama del erotismo, del sexo envuelto en letras.
    Me encantan tus relatas, cada dia es mas intenso el aroma de tu jardin.
    Besazos guapa!!!!!!!!!!!!

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  13. Vuelvo a leer esta entrada: me gustan los taxis sensuales y las miradas indiscretas de la luna en los hoteles...

    mi beso
    druida

    Tu siempre escribiendo tan bien!!!

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  14. Como siempre que te leo...mi imaginacio vuela desde esa sensacion que sube desde estomago yel mundo se revuelve y te indica que ha llegado el tiempo de que todo, todo y todo...solo tenga una direccion que no puede ser otra que seguir tu minusculo "sueño". Nunca supe si seria capaz de compartir una mujer como tu te imaginjas compartida pero...soñarlo... Un deseo soñado
    en mi ciudad natal debe de ser un deseo ...sencillamente para sucumbir y no querer despertar.

    Mi mejor sonrisa para ti

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  15. La vida no es nada sin fantasías: fantasías que cumplir y fantasías imposibles.
    Pues sin las primeras vivimos carentes de objetivos y sin las segundas lo hacemos sin ilusiones.

    Eso sí, en nuestra sociedad hasta en los sueños nos recomiendan moderación:

    ten cuidado con lo que sueñas, porque puede hacerse realidad

    No puedo evitar pensar:¿Quién lo dice?¿Los mismos que nos abocan a esta vida mediocre y carente de significado, al servicio de su propio poder y enriquecimiento?

    Pues habrá que plantearse lo que nos proponen, ¿no?

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  16. ¿Te puedo conquistar ?

    Granada tierra de olores y embrujo

    Arte Masculino

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.