7 de mayo de 2010

No disimules: lo sé


No disimules: mi provocación te enloquece… te pervierte. Tu mirada se clava en mi cuerpo juguetón y morboso, que suscita en tu mente las perversiones más lascivas, las imágenes más sucias, las pasiones más ardientes. Te gustan… me gustas… te gusto. Tu deseo es insaciable y desmedido. Acechas a tu presa como un animal salvaje. Esa que te inspira las fantasías más fogosas, imposibles de alcanzar en esos cuerpos inertes sumergidos en la falsa realidad de tu mente. Mi joya, atesorada en lo más profundo de tu obsesión, se entrega ansiosa a tu lujuria infinita. Porque sé… sabemos... que tu perdición es… mi devoción.

Contemplo tu sexo erecto, tan erguido que parece fundirse con tu vientre. Intuyo sus palpitaciones provocadas por el deseo urgente de sodomizar ese volcán ardiente postrado ante ti. Tus manos separan mis nalgas desvelando los encantos de la entrada que deseas poseer y tomar sin pedir permiso... porque sabes que siempre lo has tenido.

Arropada por mis gemidos, tu lengua recorre el camino que conduce hasta mi clítoris abultado y palpitante. Me rindo ante el placer de tu boca alborotando la fragante humedad de mi sexo. Los gemidos se convierten en jadeos y los jadeos en aullidos. Te encanta oírlo… y manejar a tu antojo mi placer. Se aviva el fuego que arde en tu interior. Lo sabes, sabes que tendrás lo que nadie te podría dar: las curvas que dibujan mi espalda… mi cintura dando paso a la sinuosidad de mis caderas… a la perfecta redondez de mis nalgas.

Suplico desesperada y embistes salvajemente. Soy yo la que abro el baile. Llena de ti, empalada. Pero tomas la batuta y tu ritmo va in crescendo hasta hacerse insoportable. Ronco por la excitación, escupiendo en mis oídos las palabras más soeces. Y me llevas hasta el cielo una y otra y otra vez. Fuera de ti, poderoso. Inclemente ante este cuerpo que hace tiempo sucumbió y que vuelve a renacer cuando me das nueva vida, regándome con tu néctar; rubricando la derrota de tu propia voluntad, justamente en ése sitio donde más deseas firmar, dejas tu huella indeleble. Ya no lo puedes negar.

Susurramos al oído, exhaustos y satisfechos. Los torrentes de lava se vuelven oleaje de ternura, las uñas que arañaban dejan paso a las yemas que acarician, las bocas esconden sus lenguas; los labios se abren amantes... el fuego se torna en lluvia y bajo un sol renovado se disuelve la tormenta.

¡Sabes que me vuelves loco...!

8 comentarios:

  1. Cuando el placer que parecemos dominar se descontrola, siempre resulta una sorpresa mayor que la somos capaces de imaginar...

    besos amalados

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  2. Hoy, como ayer, como siempre... me volviste loco. ;)

    Besos locos.

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  3. cuanta pasion desatada, cuanto goce.


    Puro y bello goce...

    me pierdo , extasiada en tus relatos, que mee pervierten e incitan

    besos de una kajira

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  4. Imposible sustraerse a tu provocación.

    Al menos no le culparás de estar pervertido, dadas las circunstancias.

    ¡Quién podría resistirlo!

    Pobrecillo. Hasta el mismísmo diablo le devolvería al cielo alegando legítima defensa.

    Besos

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  5. Asi he terminado yo la lectura con una zona de mi cuerpo hinchada y palpitante.
    Esto no es solo sexo, no, no ,no.
    Esto es amor envulto en deseo y pasion
    Nada tu sigue asi, no dejes de sentir ni de provocar esos sentimientos.
    e voy a la ducha!!!!!!!!
    Besazos!!!!!

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  6. no disimularé entonces ... (magnifica selección musical en tu jardín, ciertamente lleno de delicias). besos con pétalos.

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  7. Sabes describir con mucho arte estos placeres Rosaida, no me extraña que lo traigas completamente loco.

    Besitos de canela.

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  8. Woooooow, me he puesto.... Me ha encendido, me ha encantado, pero sobretodo, sobretodo la frase de que " ambos sabemos que tu devoción es mi perdición" esa es genialllll!
    Te dejo mis ardientes caricias!

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.