6 de junio de 2010

Amor y deseo

Cada mañana cuando despierto aun te siento.
Siento tu presencia al exhalar los aromas de la noche anterior
agarrados a la brisa ardiente de la ambrosía que nos envolvió,
los aromas que las pieles desataron cuando retozaban con pasión.

Y siento tu presencia sobre las sábanas suaves que mi tacto recibe,
tan húmedas y calientes como tu cuerpo al dejarlas.
Te noto cuando respiro el aire cargado de la esencia de tu sexo y el mío
agitado y mezclado con la cera consumida de las velas,
testigos presenciales del fuego lujurioso que nos abrasó.


Y siento la presencia de tu mirada, la que yo conozco
la que se fija en el espejo siguiendo cada uno de mis gestos,
el placer de mis gemidos, la belleza de mi piel,
mi boca suplicando más… que te quiero entero para mí
y tu deseo se desborda, desbocando tu lascivia, excitando tus sentidos.

Y siento la presencia de tus manos, las que yo conozco,
las que aprietan con ansia los reversos que te enloquecen,
las que pellizcan mis pezones erguidos al sentir tus dedos,
las que acarician con dulzura cada pliegue de mi piel, la que se eriza
las que rozan con deseo la humedad de mi otra piel, la que palpita.

Y siento la presencia de tu boca, la que yo conozco,
la que besa mis labios, muerde mi cuello bajando hasta mis senos,
la que pervertida por el deseo no sacia su sed, porque quiere más
la que busca con locura el camino que la lleva hasta mi sexo
la que ansía con su lengua subirme hasta los cielos
y acompañarme en esta locura, que también es tuya,
la locura que te lleva a la cumbre del placer...
el placer de tocar el cielo conmigo, junto a mí.


Y siento la presencia de tu sexo, el que yo conozco,
el que reclama mi lengua, traviesa y juguetona,
el que suplica mi boca, placentera y orgásmica
pero no te basta, el fuego que te consume me desea,
anhelando la humedad de mis entradas,
pero lo que más te excita es mi sumisa entrega, incondicional,
sin prohibiciones a tu elección, sin negaciones a tu deseo de posesión,
eliges y embistes con dulzura aquello que te ata para siempre
y con fuerza desatada cuando aumenta tu pasión.

Y siento la presencia de tu amor, el que yo conozco,
el que susurra en mi oído la necesidad de tenerme para siempre
porque tu vida no tiene sentido… si yo no estoy presente,
porque tu cuerpo no goza… si mi piel no te roza,
porque tu corazón no siente… si mi alma no te canta.
Y yo… susurrándote al oído, te digo
que mi vida sin tu amor no tiene sentido… vida mía.

8 comentarios:

  1. Lindo todo el texto.Una caricia todo el que leeo aca.

    Besitos de cristal

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  2. Hummm, que deseos me invaden, que exquisitez poder probar algo de ti...

    Bxos

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  3. De momento surgió el deseo... ;)

    Besos.

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  4. No sabría con qué quedarme.
    Si con la salvaje excitación que provoca tu deseo, con la belleza de esa entrega incondicional, con la sublime sensación que trazan tus descripciones o con la maravillosa expresión de ese amor con el que termina la narración.

    No sabría qué elegir... pero por suerte, no tengo que hacerlo.

    ¡Me quedo con todo!

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  5. Como siempre es un placer pasar por tu jardin y oler esa hermosa folor que tan bien cultivas si la llamada deseo.
    Como deseo qque nunca se te marchite para que nos sigas haciendo vibrar.
    ummmmmmmmmmmmm!!!!!!!!!!!!
    Besazosssssssss deseosos!!!!!!!

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  6. Y tu como poca gente sabes cuidar y mimar todo lo que tienes. Se nota en todos tus textos, en la fragancia que rezuma tu jardín. Una delicia, envidiableeee.
    Te dejo mis caricias estremecidas!

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  7. Nada mejro qeu sentir a la persona amada... el sexo de la persona amada

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.