2 de junio de 2010

Otro atardecer en nuestro Santuario

Alguien muy especial me ha dedicado esta historia...


Le hice llegar el mensaje a mediodía, mediante uno de mis secretarios de confianza:

“Cuando leas este mensaje, Rosaida, sentirás que Mis pensamientos vuelan hacia ti como el tórrido viento del desierto. Ardientes, secos, cubriendo tu cuerpo de perlas de sudor. Sentirás que Mi atención se centra en tu sexo. Sí. En ése que acaba de responder - más obediente que su propietaria- con una palpitación y empieza a segregar estos jugos a los que Yo invoco a Mi Presencia.
Ahora, mientras lees, siente cómo tu respiración se acelera, obediente a Mis deseos, cómo tu pulso la acompaña en la carrera, cómo la saliva se agolpa en tu boca obligándote a tragar, deseosa desde ya del momento en que pueda tragar otra cosa que quizá le sea donada. Sí... Junta los muslos. Cruza las piernas. Porque el volcán que acabo de encender entre ellos sólo puede ser extinguido por Mi irrupción en su interior. Sí... remuévete nerviosa en el asiento... es cierto. Es tu culo. Reclama su parte del botín y sueña ya con Mi Miembro empalándolo inmisericorde, mientras tus ojos se llenan de lágrimas de placer y de deseo, de dolor y de entrega, de locura y de desesperación. Sí... pasa la lengua por tus labios. Se te han quedado resecos. Es normal. Mójatelos... siente la fresca textura de tu lengua... ¿no te recuerda a la Textura que te llenará, que los hará completos y plenos cuando Me sirvas, desnuda y arrodillada en el suelo, follada inmisericordemente, atragantada, ahogada, feliz...?Prepárate en el baño, despide a los criados y baja a las cuadras justo antes del ocaso. Cierra su portón y entra en nuestro Santuario. Allí voy a usarte, voy a desfogar en tu frágil cuerpo todo el desenfreno que Me posee. Hoy no usaré la cruz con Mi esclava. Pero tendrás que quitar la mesa de en medio. Ya sé que pesa. Haz rodar el tablero, no lo tomes a pulso. Simplemente quítale - una a una - las peanas y deja el tablero de mármol sobre la alfombra. Coge el arcón. Colócalo sobre el tablero de mármol. Vas a ser follada, esclava, como sólo Yo puedo hacerlo. Porque sólo Yo puedo cabalgar a Mi yegua con esta locura, porque sólo Yo te puedo desear con la intensidad y la ansiedad que ahora mismo siento. Descubre el gran espejo. Dobla cuidadosamente su funda y colócala cubriendo el arcón. Allí donde tu Señor abusará de tu cuerpo, te poseerá sin miramientos por uno y otro lado, repitiendo y cambiando cada vez que lo desee, pues de Él es ese cuerpo que dios creó para Su Placer. Prepara algún cojín para tus rodillas, mi hermosa odalisca, antes de desnudarte. Ahora sí. Desnúdate. Pellizca tus pezones como lo harán Mis Manos. Recorre tu sexo, lubrica tu primoroso agujerito trasero. Aguarda el sonido de los cascos de mi caballo en la cuadra. Espera el momento en que Mi Mano abra el portón. A oscuras, preparada. Acariciando tus nalgas, pellizcando tus pezones, manteniendo lubricado tu culito... temblando de deseo. Arrodíllate sobre los cojines.


El cuerpo extendido sobre el arcón, debidamente forrado. Los muslos ligeramente separados, facilitando Mi Acceso. Las manos unidas en tu espalda, aguardando Mis grilletes. Yo cerraré el portón de nuevo antes de abrir la puerta del Santuario. Cuando entre quiero encontrar tu culo ofreciéndose ante Mí. Tomaré los grilletes, te esposaré y vendaré tus ojos para que nada distraiga tu atención de las sensaciones que voy a otorgarte.

Te usaré, esclava, sin más. No voy a buscar tu placer. No voy a buscar provocarte esa locura... si viene, bienvenida sea. Voy a usarte. Voy a follarte, a joderte. A sodomizarte y a llenarte la boca de Mi esencia, si es que así lo deseo, si es que no decido derramar Mi Marea en tu coñito de zorra o provocar la erupción de Mi Volcán llenando de lava ardiente el culo de Mi esclava. Sólo quiero oírte gemir, gritar y gozar... y pedir permiso cada vez que Mi odalisca quiera correrse.
Báñate. Perfúmate y dispón de la tarde en perezoso abandono, repitiendo la frase con la que has de recibirme cuando entre en nuestro Santuario:
- Su esclava está preparada, Amo".

Despaché los asuntos de la tarde distraído. No podía centrarme en la tarea: mi cabeza ya estaba en otro lugar.

Monté y salí a galope tendido bajo la luz dorada que anunciaba un ocaso que parecía no querer llegar nunca. Tuve que esperar cerca de la finca, con el corazón galopando en mi pecho, a que el tinte rojizo anunciara la pronta llegada de los últimos rayos de sol.

La cuadra estaba desierta, silenciosa. La luz rojiza de las velas escapaba bajo la puerta de nuestro Santuario. Desensillé mi caballo a toda prisa y lo dejé saciando su sed en el abrevadero. Con la sangre agolpándose en mis sienes, empujé suavemente la puerta de madera.


Allí estaba. No se lo digáis, pues las esclavas cuando toman conciencia de que su Señor les profesa una adoración como la que yo siento por ella, se vuelven caprichosas, descuidadas y, sobre todo, desobedientes. Pero… el cielo es testigo de que las piernas me temblaron. De que la visión de sus nalgas perfectas bañadas por la cálida luz de las velas, su cuerpo magnífico reflejado en el espejo, expuesto a Mi voluntad, me cortó la respiración.

Hay un momento, justo antes de rozar su piel, en el que el tiempo se alarga hasta el infinito. Escucho el tronar de los latidos de mi corazón en el pecho y mi cuerpo responde rígido, perezoso, ante cada movimiento que le pido. Un instante eterno en el que mi memoria graba a fuego la escena en sus recónditos pergaminos, en el que temo perder la seguridad y el aplomo y caer de rodillas junto a ella, sollozando de gozo ante su belleza.

Al fin mi cuerpo obedece, mis piernas inician el camino. El tacto de los grilletes en mis dedos y el sonido tintineante de sus cadenas parecen devolver el ritmo al tiempo y al espacio. Y entonces, vuelvo en Mí.

Gime al ser esposada. Sus caderas se remueven inquietas, presas del deseo. Vendo sus ojos. Vuelve a gemir. Fuera del alcance de su vista, me desnudo con parsimonia, consciente de que el roce de los ropajes en mi piel, su sonido al caer sobre el piso, dibujan en su imaginación la escena provocándole más deseo aún que si lo estuviera viendo con sus propios ojos. Lo sabes. Lo sientes. Me acerco. Sabes lo que va a ocurrir… no sabes por dónde empezaré… no sabes exactamente cuándo… pero sabes que el momento se acerca. Sientes Mi Glande rozar la entrada de tu chorreante vagina. Se dilata al máximo para recibirme. Ya está acostumbrada a Mi Tamaño. El momento se acerca… gimes… tiemblas… gozo sintiendo tu impaciencia. Me muevo ligeramente y gritas. No. No va a ser por aquí. No va a ser ahora. Me separo.

Aúllas desesperada. Ahora Me sientes presionando en la entrada más estrecha. Casi sollozas de deseo… y de temor. Pero sabes que el gozo será mayor… un millón de veces mayor… cuando termine de abrirme paso dentro de ti. Estás bien educada. Tu cuerpo ha sido modelado por Mi voluntad y Mi experiencia. A Mi medida. ¡No!. No te muevas. No empujes, zorrita… no voy a empalarte aún. Todavía tendrás que aguantar… que sentir… que desear… vuelvo a dejarte.


Unas manos firmes tiran de tus cabellos. Levantas rápido la cabeza para evitar el dolor. Y Mi Miembro se abre paso entre tus labios llenándote por completo, atravesando inmisericorde tu garganta. No voy a dejar que te ahogues. Nunca lo hago. Justo al límite, cuando la convulsión asciende por tu cuerpo, salgo lo justo. Y empiezo a follarte. Jalando de tus cabellos, arrancándote gemidos atragantados de excitación. Mi muñeca, mi títere, mi esclava… sólo es el principio de mucho más. ¡Goza!

9 comentarios:

  1. Me gusta mucho todo lo que relatas, me hace sentir los recuerdos de ser sumisa y a la vez conocer el pensamiento del Amo, todo un cumulo de deseos que aún están por disfrutarse mutuamente...

    Besitos de canela.

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  2. buen relato, volveré por aquí.

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  3. Aca todo tiene el poder de sensualidad extrema como en las manos de quien siente su propio placer..wauuu...mui delicioso tu texto amiga..
    Gustaria de entra en tu otro blog más no tengo tu permision..

    Besito y espero me conceda esta honra.

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  4. Seguro qeu si que goza. como todos/as l@s que aquí leemos y disfrutamos.

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  5. Ha sido un placer pasear pr tu jardín.

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  6. Gozó y gozamos. De qué forma. No sólo de la belleza de su cuerpo que se ofrecía, no sólo de sus aullidos y de su exquisita entrega. No fue porque su hermosura arrebate mis sentidos.
    Gocé sin límite, sí. Por eso, y porque era mía.
    Porque es en su posesión donde residen mis ansias, en sus ojos almendrados que me dicen que me adora. En los refinados placeres que su cuerpo me depara... sí, es todo eso, lo sé.
    Pero, ante todo... es esta sed infinita que sólo ella sabe calmarme. Es este hambre insaciable, es que mis pulmones sólo saben respirar su aire.
    Pero... shhhh... no digáis nada, porque cuando lo saben, dicen que se vuelven caprichosas, descuidadas y, sobre todo, desobedientes….

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  7. Sensualizando, siempre sensualizando


    beso
    druida

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  8. Pero cómo se me había escapado este relato???? Woooow, explosión de sensaciones!!!!
    Una pasada, me ha encantado, aparte de ponerme un montón! jeje
    Un besote y mis caricias!

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.