4 de septiembre de 2010

Enmascarada

Sólo una llamada de deseo y me presento enmascarada. Bajo la capa, mi cuerpo desnudo se estremece ante un nuevo encuentro. Le veo. Camino hacia Él. Mi corazón se acelera al tenerle más cerca. Me espera de pie junto a la puerta de entrada a la gran sala. Su figura es esbelta como la de un rey. Ante su porte impasible mil sensaciones me recorren erizándome la piel. Mi cuerpo siente su fuerza haciéndome suya como el mar arropa la orilla cuando los vientos del sur empujan sus olas. Huelo su sal, siento su fuego, cuando llego y me inclino ante Él.

La máscara engalanada con largas plumas negras cubre sólo mis ojos, dejando mi boca visible a su deseo. Espero el roce de la suya. Mis labios la reciben jugosa mientras sus manos desatan el nudo dejando caer la capa que me cubre. Asiente aprobando el perfume que endulza mi piel. Sonríe satisfecho, haciéndome sentir como su más valioso trofeo. Sus manos recogen mis senos. Aprieta y pellizca mis pezones abultados, duros como el diamante. Y un gemido ahogado escapa de mi boca cuando el interior de mis muslos recibe los fluidos que en mi sexo provoca.

Acerca un dedo a mi boca que entreabro sin dudarlo. Un escalofrío recorre mi espalda cuando lo siento penetrando lentamente. Sale y entra una y otra vez como mecido por la suave melodía de una canción de amor. Mis gemidos le acompañan en su delicado vaivén. No quiero que pare, no puedo callar urgida por el deseo de tenerle dentro, pero en ese mismo instante se detiene, me toma del brazo y me guía hasta entregarme a un grupo que espera impaciente para disfrutar de mi cuerpo entregado al placer.
Tumbada en el gran diván rodeado por diez candelabros, tres bocas lamen y muerden mi cuello, mis senos, mi vientre, como fieras devorando a su presa. Una boca busca entre mis pliegues la escondida perla, la succiona atrapándola entre los dientes mientras otra acelera el ritmo de su lengua, recogiendo todo mi néctar. Y una tercera… la tercera lengua folla mi boca con dureza, implacable.

No puedo contener el grito al notar el estallido de mi primer orgasmo en la boca sedienta de aquel hombre de piel morena. Los otros dos, como movidos por un tornado, toman mis brazos y elevan mis piernas. El hombre de ojos azueles que sujeta mis brazos alza mi barbilla desde atrás introduciéndome su falo erguido en la boca. Me folla sin piedad. Apenas puedo respirar. Las convulsiones que me produce su glande chocando en el fondo de mi garganta llegan como un vendaval hasta mi vagina que se encuentra invadida por el grueso miembro del joven que sujetaba mis piernas. Sin darme ni un segundo de tregua, el moreno embiste con fuerza el único reducto que me queda libre. Sus jadeos se funden con mis aullidos ahogados y sus jugos se mezclan con mis fluidos. El placer que me invade es tan intenso que aplaca el dolor que siento cuando la polla enorme del moreno embiste con fuerza y rapidez mi conducto más estrecho. Ardemos enloquecidos con el fuego del mismo infierno. El clímax llega al unísono y los tres hombres derraman su néctar llenándome por completo.

Acabo exhausta, empapada y satisfecha. Cierro los ojos para seguir sintiendo la maravillosa presencia de los tres. Tres al mismo tiempo. Tres gozando conmigo. Tres disfrutando de mi cuerpo.
Cuando abro los ojos Él está allí, de pie, a mi lado. Contempla el resultado de su obra: los tres hombres recuperando el resuello y yo completamente feliz. Se inclina deslizando una mano debajo de mi nuca, acercando mis labios a su boca. Me besa y me acaricia dulcemente, como la brisa acaricia las hojas secas en otoño. Noto mi piel erizarse, invadiéndome ese sentimiento indescriptible, único, que sólo Él sabe darme.

- Ah, Roxanne, Roxanne, mon petit chien…

Él lo sabe todo. Incluso que me vuelve loca que me hable en francés. De nuevo me siento su más valioso trofeo.


10 comentarios:

  1. Oui, mon petit, tu es un petit chien... obéissants, délicieux et très chaud.

    ResponderEliminar
  2. La piel de mi cuerpo se eriza solo con pensar en semejante placer.

    Besos gélidos

    ResponderEliminar
  3. Que exisita experiencia...Tres es un numero perfecto (lo sé de sobra)

    Sophie

    ResponderEliminar
  4. Adoro esa manera tuya de fantasear,recrear y plasmar de una forma sutil y erótica un encuentro tan sensual y enérgico como lo puede ser estar con tres a la vez, eres mi heroína...no me extraña nada de que seas el trofeo mas hermoso de tu dueño.

    Besitos mi hermosa Rosaida desde mi cálida orilla.

    ResponderEliminar
  5. WAOHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    Yo tambien he acabado muy, muy exausta y mojada, es mas me han venido como rafagas todas y cada una de esas imageenes tambien explicadas por ti y mama mia!!!!!!!, tengo que ir al baño y dejar que mi bidet me ayude a refrescarme.
    Yo estaria comiendo todo el dia y mas ahora que me has creado esta ansiedad.
    Besazos diosa del deseo!!!!!!!!!!
    Y un deseo siempre pasar por su lujurioso y morboso jardin, esta claro que su flor esta bien regada.

    ResponderEliminar
  6. Vuela y vuela mi fantasía,... y eso me encanta.

    Besos.

    ResponderEliminar
  7. mmmmmm, no, mejor... MMMMMMMMMMM!!!

    Que delicioso huele tu jardin, ya lo dijo Sophie, tres es el numero perfecto, pero no cualquiera es capaz de describirlo hasta el punto de hacer excitar a la audiencia, tu lo has conseguido y a la perfeccion.


    Un gran beso a la gran relatadora!

    ResponderEliminar
  8. Cumbre, "demoniselle" Rosaida. Un relato excitantemente lascivo. Todavía turbado (y más, se lo confieso), permítame regalarle una canción.

    Si no le importa, volveré a visitarla.

    Hasta entonces, Lady.

    ResponderEliminar
  9. Ou mon Dieu! Como me he puesto mi florecilla morbosa. Qué momentazo, qué bien descrito, si casi veo tus convulsiones!
    Ummm, creo que me tengo que relajar un poco, por la hora y el lugar donde me encuentro, jeje
    Un ardiente besote y mis caricias!

    ResponderEliminar
  10. Roxanne... el elenco de deliciosas varietales aumenta por momentos.
    Jamás podría soñar una rosaleda tan completa, donde las diferentes especies compiten en fragancia y belleza, a cada cual mejor.

    De nuevo mis felicitaciones, rosaida. Otra vez, una presentación de primera, redonda, perfecta. Tu estilo cada vez me cautiva más y más... y no digamos nada de la temática, la descripción de las sensaciones... que siento contagiarse en mi piel, inundando mi alma con el calor de tus palabras.

    Aguardo impaciente una nueva entrega de esta historia que promete las más deliciosas y sensuales experiencias.

    Un beso... desde el quicio de la puerta.

    ResponderEliminar

Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.