15 de diciembre de 2010

Ríos de pasión

Sí, aquella tarde. Fue un sábado apasionado donde nuestras mentes excitadas por el deseo invocaban a nuestros cuerpos a enredarse en un ritual de manjares lujuriosos. Sobre la mesa se disponían exquisiteces de diverso colorido, aromas y sabores. Sentados en los extremos, uno frente al otro… tú y yo. Nuestras miradas ardientes se cruzaban incitando al deseo de fundirnos en un mar de sensaciones. Brindamos con un Reserva mientras nos bebíamos con los ojos. Nuestras lenguas relamían los labios recogiendo las últimas gotas del rojo elixir. Alternábamos pequeños sorbos con los deliciosos canapés de paté de oca mientras nos comíamos a bocados. Sonreíamos lascivos, urgidos por la pasión de gozarnos. Te levantaste ofreciendo a mis ojos la voluptuosidad de tu maravillosa verga. Me levanté sin apartar mi mirada de tu abultado pantalón. Irresistible. Imparable. Tus manos ardían cuando me despojaste del vestido veraniego. Gemí al notar su fuego sobre mis senos que reaccionaron al instante endureciendo mis pezones. Los sentía como dos rocas entre tus dedos traviesos y juguetones. El deseo de entregarme a tu salvaje perversión iba creciendo en mi interior. Necesitaba notar tu miembro entre mis manos, acariciarlo, friccionarlo con una cadencia operística hasta dar el último do de pecho antes de engullírmelo con voracidad.


Nos besamos apasionadamente. Sin separar tus labios de los míos, tus manos abandonaron mis pezones para descender hasta mis caderas. Seguíamos devorándonos mientras tus dedos se hundían en mis nalgas. Jugaban ansiosos en mi estrecha entrada que pronto se rendiría a tus encantos. Mi flor empapaba sus pétalos con el rocío del placer. Los gemidos y jadeos acompasaban nuestra respiración acelerada por el deseo ardiente de fundirnos en uno solo. Agarraste mis muslos con fuerza elevándome hasta la encimera. Sentada en el mismo borde mantenía el equilibrio con las piernas sobre tus hombros y las manos apoyadas en el fondo del tablero. Me encontraba expuesta a tus deseos más perversos. Veía el fuego en tus ojos. Brillantes. Excitados. Pero la sorpresa se apoderó de ellos cuando viste chorrear desde mi sexo los fluidos que me provocaba el deseo. Un río que se desbordó entre mis muslos, encharcando las baldosas. El morbo se apoderó por completo de ti. Bebiste como loco el néctar que emanaba de mi flor. Apretabas mis senos, pellizcabas mis pezones. ¡Dios, me encantaba! Me llevaste junto a ti al reino de la locura. De nuevo en el suelo, me giraste y cogiéndome de la nuca me inclinaste hasta que mi pecho se encontró reposando completamente sobre la encimera. Mis dos entradas boqueando, entregadas al gozo de ser usadas por tu enorme verga. Jadeabas al sentirme deseosa, dispuesta, abierta a ser usada para tu entero gozo. Mis gemidos aumentaban al escucharte decir cuánto te gustaba, al sentir tu respiración excitada sobre mi nuca y al notar tu deseo ascender más allá de los confines de la tierra. Empujaste con fuerza, penetrando a tu antojo en cada una de mis entradas, hasta que el clímax nos alcanzó al unísono. Depositaste tu tibio elixir en tu agujerito preferido, el que más te excita… el más estrecho. Satisfecho y feliz caíste exhausto sobre mi espalda.

Muchas veces me recuerdas los detalles de aquél día. Y cuando lo haces vuelvo a ver el fuego incendiando tus ojos.

(Aquí lo dejo escrito, como me pediste…
y así me siento, recuperando el resuello)

9 comentarios:

  1. MI querida Rosaida esas posaderas se notan muy sabrosas y golosas. ¡Cómo envidio a quien las llena de amor!

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  2. No me extraña que tengas que recuperar el resuello cada vez que te recrees recordándlo Rosaida. Yo todavía no lo he conseguido! Wooow
    Te dejo mis caricias

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  3. Desde luego es para disfrutar y en cada momento que lo recuerdes, porque a mi que sólo lo he leido me has hecho estremecer desde los pies a la cabeza.
    Genial.
    Besos y susurros muy cálidos

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  4. Ufff... ¡vaya recuerdos!

    Convertir el vino en aguas... al revés de lo que se cuenta de ciertas bodas, pero infinitamente más placentero.

    Ríos que se derraman en cascadas, grutas invadidas por las aguas... una sinfonía geopluvial que despierta en mis acuíferos acaudalados torrentes de pasión.

    Un beso líquido.

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  5. hola preciosa, en mi blog hay una pequeña sorpresa para ti...
    besitos

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  6. Dejo un regalito para este jardín al que siempre que vengo noto su exquisito aroma.

    Besitos Rosaida y me ha parecido estupendo este texto.

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  7. Como siempre, extremadamente sexual. como siempre extremadamente excitante...

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  8. Preciosa... en mi blog te espera un regalito, te pasas a recogerlo? ;)

    Un besito desde mi reflejo...

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.