15 de febrero de 2011

El placer de servir

La oscuridad de la noche revelaba un cielo sin luna. Te encontrabas en el dormitorio cuando subí después de cerrar los últimos asuntillos del día. No pude contener mi deseo al ver tu cuerpo desnudo, tendido boca abajo en nuestro lecho, con las múltiples velas iluminando la estancia, aromatizando el ambiente con vainilla y chocolate. Las luces y las sombras realzaban tus músculos, marcando cada línea y cada curva con un trazo tan seductor como apetecible.
No pude evitarlo. Mis manos te deseaban. Fui desnudándome lentamente, dibujando cada acto como si fuera el último. Tu mirada seguía cada uno de mis movimientos incitando a tu boca pícara. No hice ninguna parada, tan sólo mis gemidos marcaban las pautas.

Desnuda me senté sobre tus nalgas. Cogí el aceite de almendras que habías dejado sobre la mesilla. Embadurné mis manos y comencé a extenderlo por toda tu espalda. Mi mente dirigía a mis dedos tan sabiamente que hasta yo misma me sorprendí de cómo tecleaban sobre tu cuerpo. Quería que fuera el masaje de tu vida, aquél que tu cuerpo jamás olvidaría. Fui buscando cada hendidura, cada saliente de tus músculos para ejercer sobre ellos el influjo del placer relajante, reinventando tu anatomía.

Escuchaba tus gemidos de placer mezclándose con el ronroneo del relax. Poseída por el embrujo de tu cuerpo cogí más aceite, no quería dejar ni un solo poro de tu piel sin el brillo que la otorgaba el denso líquido. Coloqué mis rodillas a los lados de la curvatura de las tuyas para acceder a tus maravillosas nalgas. Mis manos presionaban y soltaban, mis dedos perfilaban cada rincón. No pude resistirme a la tentación y busqué desesperada tu precioso miembro. Intenté hacerme sitio entre tu cuerpo y el colchón, pero sólo pude llegar a rozar tu tesoro con las puntas de los dedos. Mi desesperación por tenerla iba en aumento pero desistí para continuar con el masaje. Ya no podía pensar en otra cosa, el recuerdo del aroma y el sabor de tu sexo hacían que mis manos fueran más rápidas. Deseaba terminar para obtener aquello que me enloquece… tu cetro entre mis manos, friccionándolo, lamiéndolo, follándome.

Notaba mi sexo encharcado, mi corazón disparado y mi deseo creciendo con tal fuerza que se hacía notar en mi abultado clítoris. Me lancé hacia la piel tersa de tus testículos, que apenas asomaban entre tus piernas, hincando mi boca sobre ella. Respiré su aroma. Lamí su suave tersura mientras notaba tus convulsiones por el placer que mi lengua te ofrecía. Tus gemidos me excitaban aun más, me incitaban a seguir, pero la postura de tu cuerpo no me permitía acceder a toda su grandeza. Volví a untar mis manos con el aceite para continuar por tus piernas y acabar en tus pies. Ahora tus muslos agradecían mi paso y tus pies cansados de luchar contra el asfalto se ofrecían encantados al tacto de mis dedos.
Mi boca suplicaba tu ofrenda cuando acabé. Te volviste y antes de que tu mirada se clavara en la mía, me lancé hacia tu verga. Estaba henchida, dura, marcando cada vena. Erecta como un mástil. Quería relajar los músculos de tu pecho, aliviar su tensión, pero me urgía el deseo de tenerla en mi boca, de relamer cada pliegue… de saborear las sales de su fina piel.

Y tú me dejaste, incapaz de resistirte al placer de mi lengua. Mi dedicación fue completa. Quise que sintieras cada matiz del gozo que mi boca era capaz de proporcionarte, subiéndote poco a poco hasta el Olimpo de los dioses y beberme allí tu ambrosía.

Fue todo un placer servirte…

13 comentarios:

  1. Se nota tu devoción tu vicio y tus ganas de servirle con toda tu entrega, un besito mi hermosa Rosaida.

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  2. Hummmm...

    Tu destreza relatándolo sólo puede compararse con la que exhibes en la ejecución, mi ardiente Rosaida... y el placer que otorgas al afortunado caminante que, acostado en esa cama con dosel escondida entre los setos, goza de la magia que invocan tus manos, arrancando gemidos a su piel.

    Comprendo que te cobres tu trofeo. Trofeo que sin duda te otorgará de muy buen grado: tus ojos brillantes clavados en los suyos, tu rostro semioculto por su columna marmólea, forman un conjunto exquisito e inolvidable.

    A tu disposición siempre que desees practicar,

    D.P.

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  3. Como siempre, un relato pleno de sensualidad y buen gusto.
    Leyéndolo casi puede uno sentir esas manos recorriendo la brillante piel... por no hablar de otras caricias más profundas.
    Un goce para los sentidos, lady Rosaida.
    Gracias por estimular nuestra... imaginación.

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  4. Pero chiquilla! Si parece que nos has invitado a tu alcoba, y hemos sentido ese masaje, ese deseo!!!
    Como nos tienes acostumbrados, sublime!
    Un besazo y mis caricias!!!

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  5. Simplemente espectacular. Gracias por trasladarnos a ese mundo de pasión y dejarnos disfrutar contigo.

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  6. Es impresionante como relatas cada momento, cada detalle, parece que una lo está viviendo.
    Geniales tus letras, como siempre.
    Ha sido una entrega para matrícula.
    Besos y susurros muy cálidos

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  7. Preciosa entrega y un buen ejercicio literario que permite sentir plenamente lo que escribes.

    Un beso íntimo :)

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  8. Lady, esta vez me dejó sin palabras. Me quedan los sueños, pero ya no tengo quien los oiga.

    Y "blogger" tampoco me deja hacer dedicatorias como a mí tanto me gusta. Ahora tngo que ser más prosaico.

    Dedicada a la jardinera que más deseé jamás:
    http://www.goear.com/listen/5fb2d24/oh-lonesome-me-m-ward

    Besos de malta, blended and flavoured.

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  9. Muy bien escrito, la verdad, enhorabuena
    Un saludo coleguita

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  10. Hola, Rosaida, estoy visitando espacios que suelo ver en los blogs de amigos, el tuyo aparece en varios de ellos. Me pareció muy bueno, sin redes ni límites, así que voy a quedarme por aquí como seguidor.
    Si tienes ganas, te invitó a pasar por el mío.
    Un saludo desde Argentina.
    Humberto.

    www.humbertodib.blogspot.com

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  11. Uff, uff... delicioso relato!!

    Bs

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  12. No sé... esta mañana me he despertado con deseos de compartir contigo esta canción. Sé que la tienes en el Mixpod, pero...

    Disfrútala.

    La letra dice algo así como esto:

    “Casas heladas de blancura custodian a una pálida linea de playa
    Arrinconadas por el cactus y el pino
    Aquí me pregunto donde la dulce salvia y las extrañas hierbas crecen
    Bajo un asoleado camino pedregoso y reseco.

    Ruedas polvorientas se reclinan oxidándose al sol;
    Paredes del color del polvo del tabaco donde reptan lagartijas Españolas
    Aquí estoy bajo la sombra de una higuera, Dragón con Abanico
    Rodeado de hormigas y musitando sobre el hombre.

    Desandaré mis viejas cuerdas mientras el sol va dejando de brillar
    No treparé hacia lo alto mientras el sol brille
    Formentera Lady canta tu canción para mí
    Formentera Lady, dulce amante.

    Las lámparas resplandecen sobre las viejas guitarras que rasguean los viajeros
    Los niños de Incienso bailan al son de un tambor indio
    Aquí Odiseo hechizado cae por la oscura Circe
    Mientras su perfume persiste aún en el hechizo.

    La mano gris del Tiempo no me alcanzará mientras descienda el brillo del sol
    Desátame y Libérame mientras brillan las estrellas
    Formentera Lady baila tu danza para mí
    Formentera Lady, oscura amante.”

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  13. En la escuela de hoteleria, tambien enseñan a servir de estas guisas??

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.