13 de marzo de 2011

Fusionándonos

Nos conocimos en una velada llena de glamur. Ella, alta y delgada, lucía un corsé de raso que realzaba su belleza natural y dejaba entrever unos hermosos pechos. Él, elegante y refinado, tenía una bonita sonrisa que me cautivó al instante. Estuvimos charlando animadamente sobre gustos y perversiones casi toda la noche. Nuestras miradas morbosas se cruzaron cargadas de deseo innumerables veces entre copas y canapés. La noche avanzaba y el ambiente se caldeaba cada vez más. Otras parejas de invitados iban ocupando los espacios habilitados para el juego.

Al finalizar la velada, la despedida fue de lo más prometedora. La suave mano de ella se coló bajo mi corto vestido ajustado recorriendo de principio a fin mi abertura más húmeda. Se sorprendió al notar que no llevaba braguitas y con una sonrisa de lo más perversa me insinuó que la próxima vez disfrutaría ampliamente de todos mis encantos.


Apenas habían pasado quince días cuando volvimos a quedar, esta vez en un local público. Al llegar nos dirigimos al vestuario para colocarnos los insinuantes disfraces que habíamos llevado al evento. Yo había elegido un corsé con faldita de látex negro, acompañado con medias de malla y una máscara de gatita, y lucía orgullosa uno de mis mejores collares de propiedad. Ella, un vestido escotado de cuero anudado al cuello y una preciosa máscara veneciana de rejilla, adornada con cristales que relucían en la semioscuridad del local. Nuestros acompañantes no se disfrazaron, aunque decidieron colocarse unos complementos muy sugerentes y seductores.

La música discotequera del local nos impedía mantener una conversación fluida mientras permanecíamos de pie junto a la barra compartiendo un par de copas. Inevitablemente nos arrimábamos cada vez más, sintiendo los roces con cada gesto. Repentinamente sentí aquella mano suave que aún recordaba colándose bajo mi falda. Sabía perfectamente lo que llevaba debajo, nos habíamos cambiado juntas en el vestidor. Pero sus dedos supieron colarse con habilidad debajo de la ínfima tela de mi tanguita negro y alcanzar en un segundo su objetivo.


Gemí excitada con sus finos dedos jugando entre mis pliegues. Mis deseos crecían al mismo tiempo que otras manos acariciaban mi piel erizada. El dueño de una de esas manos era su acompañante que, fijando su mirada en mí, esbozó una sonrisa perversa. Mis jadeos no cesaban, viendo cómo los tres se esforzaban en obtener lo mejor de mí. Sus manos se cruzaban sobre mi piel, sus bocas exploraban mis pechos, mi nuca, luchaban por conseguir el mejor lugar de mi anatomía. Grité cuando noté la dura verga de mi pareja apretar entre mis nalgas y cómo me subía la falda poco a poco hasta dejarme totalmente al descubierto ante las miradas del resto de los espectadores, que ahora sentía clavarse en mí con deseo. Sentí pudor y al mismo tiempo una necesidad irrefrenable de que me tomaran al asalto allí mismo. Pero entonces la mano de ella tiró de mí hacía la parte más oscura del local, allí donde los cuerpos se confundían en una sinfonía de gemidos y placer. Avanzamos por el pasillo cogidas de la mano, con nuestras faldas arremangadas a la cintura, sintiendo la mirada febril de nuestros acompañantes siguiendo cada movimiento de nuestras caderas.

Y comenzó el juego.

Fusionándonos

9 comentarios:

  1. Me hubiera gustado ser partícipe en ese juego...

    Besos.

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  2. Excitante prólogo, preludio de lo que sin duda fue una experiencia tan ardiente como inolvidable.

    No me extraña lo más mínimo, Rosaida, que todas las manos buscaran tu piel, que todos los labios ansiaran tu boca... no podía ser de otra manera, reina del Jardín.

    ahora tan sólo nos resta aguardar... y rezar por que nos relates algo de la continuación, jejeee

    Besos

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  3. Un juego del que es dificil no formar parte de el.
    Letras llenas de pasion que se funden con la sensualidad de tu texto.

    Besos.

    Lunna.

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  4. Ahora que ya se dónde está el Paraíso, no dejaré de llamar a sus puertas.

    Lo malo es que vivo abrasado en el infierno de la realidad…

    Besos, Lady sepalina.

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  5. Una vez más nos dejas con la miel en los labios y el deseo en el cuerpo.
    Una vez más nos introduces en tu mundo de luces y sombras, de deseos y de lujuria, incitándonos a seguirte por ese oscuro pasillo de seducción para observar, hambrientos de deseo, como son otros los que disfrutan de tu cuerpo, de tu entrega…
    Una vez más, la insana envidia acude a mi lado, y yo la acuno y la mimo, porque tener envidia de quien disfruta así de tu cuerpo solo puede significar que uno tiene un gusto exquisito.
    Una vez más, me siento en la oscuridad de ese mágico local a esperar la continuación de tu excitante historia.
    No tardes demasiado, por favor, porque con cada minuto que pasa, la espera se vuelve intolerable.

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  6. Buenos días he dejado una cosita en mi blog http://shurimeensuplaneta.blogspot.com/

    Un beso muy dulce

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  7. Me quedo ardiendo esperando la continuación, por favor!!! No nos hagas esperar mucho
    Un besazo y mis caricias
    Buffff cómo me quedo!

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  8. delicioso y morboso, como siempre me pierdo en el perfume de e tu jardín de delicias


    besos de una kajira

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.