12 de abril de 2011

Rossy (IV) Acatar y obedecer.


- ¿Esta es tu mejor apuesta, Daniel? ¿Así pretendes conseguir eso que tanto ansias? Hum…. – sus zancadas son largas pero pausadas mientras se acerca a Rossy, que enrojece hasta la raíz de sus cabellos al verse sorprendida en ese estado.

- ¡Shhh…! – Un silbido y un golpe seco preceden al grito de sorpresa de Carla – y tú, ¿de qué te ríes? Si… he visto como mirabas a tu hermano… ¿crees que no va a superar al efebo que trajiste la semana pasada?

- Yo… no… - Otro golpe. Rossy empieza a temer que se trate de un látigo o algo así… - ¡Calla! Veamos…

Ahora es Ro la que gime de terror… algo suave y plano se desliza entre sus nalgas… una fusta. Debe ser una fusta que…

- ¡Ahhh…! - el calambre reflejo de sus piernas hace tintinear la silla metálica cuando recibe el primer golpe en las posaderas. – Quitadle la venda y desatadla.

Las manos de Dani se apresuran a liberar su cuerpo de la silla. Para cuando sus ojos recuperan la visión, Dani se halla postrado junto a ella y la sombra de Carla se precipita hacia el suelo en idéntica postura. Mira de reojo, sin atreverse a mover la cabeza. La visión del cuerpo desnudo de su profesor arrodillado con la frente en el suelo le turba. No puede evitar dejar deslizar su mirada por su espalda y recrearse en sus nalgas, ligeramente cubiertas de un fino vello. Hacía tiempo que soñaba con aquel cuerpo que ya la había poseído antes de poder verlo. Carla, a su derecha, aguarda en idéntica posición. Tiene una melena negra y lisa, hasta la mitad de la espalda. Es una mujer delgada y alta, quizá algo huesuda, de piel blanquísima y unos senos pequeños coronados con pezones oscuros y puntiagudos. No puede mirar más atrás sin moverse. ¿Hermanos? De encontrarlos en la calle nunca lo habría imaginado. Comparado con ella, Dani es bajo y fornido. Y su pelo claro y ondulado acentúa más la diferencia. Desde su posición sólo puede vislumbrar el perfil de la mujer, pero diría que sus facciones también son muy distintas. No imagina la boca carnosa y sensual de Dani en ese rostro fino y de nariz recta…

- ¿La señorita ha terminado? – su primer reflejo es volverse hacia el hombre situado detrás de ella, pero Él lo está esperando y unos dedos largos sujetan férreamente su nuca. – Nada de eso, putita… ver mi rostro es un honor que aún no te has ganado... tienes mucho que aprender. – La otra mano se desliza lúbricamente entre sus nalgas, arrancándole un gemido de sorpresa y excitación –… ¿ves?... mucho mejor así…. Yo te mostraré el camino.

Empuja firmemente de su nuca hacia el suelo. Aunque tarda un tiempo en percatarse de sus intenciones, a mitad de camino se apresura obediente a postrarse entre sus compañeros. La mano comienza a bajar por su espalda. Siente sus dedos duros, pero extrañamente suaves. Desciende muy lentamente… con intención, a fuego lento, mátame despacio… – las palabras se dibujan solas en la cabeza de Ro.

Cada giro, cada caricia, le arranca un estremecimiento. Siente la piel erizada, supersensible. Mira de reojo extrañada al escuchar la respiración jadeante de Carla junto a ella… y entonces se percata de que son sus propios gemidos los que están elevando la excitación de la mujer… sus dedos se acercan seguros, desesperantemente lentos se abren paso en el canal entre sus nalgas… una punzada de temor… se tornan de nuevo huesudos, duros… justo ahí. Ahí donde Ro siempre ha temido y deseado a la par… todos los músculos de su cuerpo se tensan al sentir la presión en su estrecho… pero no. Siguen de largo, tras explorar brevemente. ¿Ese otro gemido? Dani. No se atreve a mirar con más descaro, pero cree percibir… sí. Él está entre los dos. Cada mano en un cuerpo… uf… sus dedos rondan ya su vagina encharcada… empiezan a describir círculos en su entrada… Dani gime más fuerte… ¿Podría estar haciendo lo mismo en su…? Uf… Sí. Ha entrado repentinamente dentro de ella, y el grito de ambos ha sido al unísono… A Dani también.

Pero no puede más. Se olvida de Dani, de Carla. Todo desaparece a medida que Sus manos increíblemente hábiles van jugando con ella. Han encontrado de inmediato ese punto que tanto… nunca habría imaginado que alguien… Sí, jugando. Jugando con toda ella. Hace que su excitación suba hasta el paroxismo, siente los espasmos ascender imparables por su vientre, se extienden hacia arriba erizando la piel de su nuca, bajan por sus piernas encogiendo los dedos de sus pies… para dejarla caer de nuevo entre gemidos de decepción. Otra vez… ahora sube otra vez… Dios mío, con qué fuerza la eleva... justo ahí, en el punto exacto… Ro no oye ya ni sus aullidos ni los de Dani, que se funden un instante antes de que vuelva a gemir de desesperación cuando sus dedos la abandonan y la respiración jadeante de Carla comienza a arreciar… No… “No puede” dejarla así, al borde…. En ese justo momento… Dani está aullando como un loco… él sí parece que va a… Oh, Dios, ahí está de nuevo… No. No son sus dedos… es oh… es una lengua... Ah... una voz de mujer resopla, jadea a su espalda, mientras explora sus más secretos rincones... Carla.

5 comentarios:

  1. Ufff... increíble el reencuentro con esta vieja amiga, un tanto olvidada ya.

    Excitante, sensual y muy íntimo, gracias a su peculiar estilo introspectivo... y esa sesión que no ha hecho sino comenzar y ya nos ha deparado algunos momentos inolvidables.

    Me alegrod e volver a ver a Rossy. siempre fue una de mis favoritas.

    Un beso.

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  2. Opino como D.P, Rossy se creo un espacio sumamente sensual en tu blog, y es bueno ver que continuas su historia.

    Ahora que escribi por primera vez un relato mas largo de lo que solia escribir, admiro aun mas tu capacidad de desarrollar historias de gran carga sexual y sensual.


    Un besote Rosaida!

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  3. Es genial el ambiente que crean tus palabras, el deseo, la sensualidad y el morbo en cada momento narrado.
    Delicioso y exquisito wapa.
    Besos y susurros con dulzura

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  4. Excitante y sensual.
    Te sigo.
    ;)

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.