23 de mayo de 2011

Ritual tántrico (I)

- Tú tramas algo – le solté con rotundidad.

Se volvió hacia mí clavando su mirada en mis ojos –ssshh, calla, mejor no digas nada- me lanzó con autoridad zanjando el asunto de un plumazo. Supe que iba en serio, así que opté por continuar escribiendo el relato corto que inicié el día anterior.

Llegué con las pilas recargadas del gimnasio. Había terminado de recoger la mesa tras picotear algo cuando regresó del trabajo.

- A las siete bajamos a la ciudad -me comentó mientras me besaba.

- ¿A dónde vamos? – le dije sorprendida.

- No preguntes – sonrió con picardía- Arréglate... por dentro y por fuera. Me voy a dar una ducha – me guiñó un ojo y desapareció cerrando la puerta.

Me quedé petrificada. A los pocos segundos reaccioné sonriendo mientras movía la cabeza hacia ambos lados –qué habrá tramado – pensé en voz alta.

Había salido de la ducha cuando subí al cuarto de baño. Estaba desnudo, retocándose la perilla y el bigote frente al espejo. Me acerque por detrás besándole la espalda mientras le rodeaba con los brazos.

- Hmmm… que bien hueles, me encantas.

- Vamos, Reina, no podemos llegar más tarde de las siete y media –sonrió a través del espejo.
Entonces aproveché para sonsacarle más información sobre la cita. Sin dejar de besar su cuello deslicé mis manos por su torso. Bajé lentamente hasta su vientre. Me entretuve en su ombligo mientras le susurraba mimosa –dime dónde vamos, hmmm, sólo dime a qué zona vamos. No me sirvió de nada. Siguió afeitándose sin decir una sola palabra. Seguí acariciándole. Posé mis manos sobre sus caderas para bajar por las ingles hasta sus testículos acogiéndolos en el cuenco de mis manos mientras le rozaba con las yemas de los dedos la línea placentera que los separa. A través del espejo le vi cerrar los ojos recreándose en el placer que le proporcionaba. Enseguida noté crecer su verga entre mis manos. La acaricié y friccioné con suavidad.

- Para… para, ahora no. Más tarde podrás disfrutar de ella todo el tiempo que quieras, pequeña – me dijo controlando su excitación mientras se separaba de mí.

- Vístete y vámonos -sentenció.

Pero no pude resistir la tentación de arrodillarme ante su miembro erecto, hermoso y perfumado. 

- Por favor, déjame catarlo sólo un poquito – le supliqué.

- Bueno putita, te la voy a meter sólo una vez. Abre bien la boca – De una estocada introdujo todo su miembro hasta el fondo de mi garganta sujetando mi cabeza con las manos para que no pudiera separarme de él. Cuando notó mi primera convulsión de ahogo, tiró de mis cabellos hacia atrás con rapidez para que pudiera respirar de nuevo.

- Ahora, zorrita, te vas a levantar y te vas a vestir… ya – Pero mis ansias por saborearla de nuevo me lanzaron hacia ella, lamiéndola de arriba abajo, chupando su jugoso glande mientras la acariciaba…
- Putita desobediente tendré que castigarte más tarde – Con rotundidad y dominio corrigió mi actitud. Me fui rápidamente hacia el vestidor.

- Castigarte más tarde… -repetí- ¡Ajá! te pillé -pensé mientras me vestía y maquillaba. Había descubierto su sorpresa tan bien guardada. Me llevaría a ese lugar especial a cuya fiesta de inauguración asistimos unos meses antes. Estaba convencida de que vestiría con ropa oscura y, por supuesto, se pondría el chaleco negro. Bajaría con el maletín de juegos en la mano, o quizá no, porque cabía la posibilidad de que antes lo hubiera guardado en el maletero del coche.

Pero cuando le volví a ver no iba vestido de negro ni llevaba puesto su chaleco. Iba en vaqueros con una camisa de sport. Me descolocó. Se fue al traste todo aquello que había pensado que ocurriría.

7 comentarios:

  1. Por eso se llama fiesta sorpresa, ¿no?
    Ahora la protagonista se ha quedado descolocada... y yo me he quedado como el gato... muerto de curiosidad :-)
    Esperemos que no tarde demasiado en vestirse y que pronto podamos saber hacia dónde se dirigen sus pasos.
    Un beso desde la mansión, Lady Rosaida.

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  2. ufffff
    ahora a esperar, ayssssssssssss!
    jijiji
    Besotes!!!!!

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  3. Crece la impaciencia... y el deseo.

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  4. Ya que estamos hablando de rituales y nos saca a colación el de la penetración profunda, mi insaciable Dama del Jardín, permítame hacer alguna observación al respecto.

    De siempre se ha pensado en la iniciación en esta excitante experiencia como una tarea centrada en la adaptación fisiológica y en la consumación de la entrega; pero desde Mi experiencia, al margen de limitaciones anatómicas insalvables, se trata de un acto de posesión cuya recompensa para la felatriz, en forma de máxima excitación, es inmediata.

    Pocas personas se atreven como vos, Reina del Jardín, a detallar y reconocer esa necesidad urgente que provoca en la afortunada de entregarse inmediatamente al placer de la práctica de la felación, y las repercusiones sensoriales y emocionales que revierten sobre su propio cuerpo.

    Siempre nos instruís en nuestras búsquedas, siempre nos invitáis a la reflexión... siempre agitáis nuestras pasiones más efervescentes.

    Os dejo, como siempre, admirado y frebril.

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  5. Interesante... ¿qué será lo que tiene preparado? ¡Muerta de curiosidad me dejas!

    Un beso íntimo :3

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  6. Joooo yo quiero mássss. Eso es dejarnos con la miel en los labios..
    Me encantan este tipo de sorpresas, las que te mantienen el corazón en vilo y los nervios a flor de piel.
    Espero que nos cuentes pronto lo que sucedió después.
    Besos y susurros con suavidad

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.