8 de mayo de 2011

Todos o Todo

Aún no lo sé. No sé cuándo fue el momento exacto en que noté ese remolino de sensaciones enfrentadas en mi interior. Era como la semilla, apenas visible, que arrastra el viento hasta algún lugar escondido de la tierra para germinar y crecer. Han pasado muchas primaveras desde entonces. Al principio no supe identificarlo. Eran pequeños destellos de emociones, de sentimientos desconocidos pero muy excitantes.

Explorar y escoger
Así lo hice saber
Sin dejar, ni perder,
la esencia de nuestro ser.

Sí, lo sé. Soy consciente del momento en que tomé la decisión. Dejarme llevar por todos y cada uno de los devaneos del sexo. Entregarme a las acciones más perversas y cumplir las fantasías más morbosas, aquellas con las que siempre había soñado. En definitiva, deseaba ser sometida y conocer el límite más impúdico de la lujuria.

Te ruego que sigas siendo
mi vida, mi savia y mi amor.
Y que ahora seas mi Guía,

mi Amo, Dueño y Mentor.
Pero la vida es caprichosa. No podemos elegir el destino deseado, ni los días con sol, ni las noches con luna. Las nuevas pasiones de una lujuria perversa y sin medida me aportaron emociones muy excitantes, y sin darme cuenta me encontré sumergida en el fluido lascivo de una experiencia enloquecida, nueva para mí.

Sodomizándome atada,
deseo tu verga clavada
mientras el falo invitado
se hunde en la otra entrada

Dejamos de ser dos para ser tres, cuatro o seis. Mientras yo desfallecía en otras bocas, implorando a cada uno que me hiciera suya, tu mirada intensa se apagaba. Tus ojos se perdieron en dos lagos salados, donde se ahogó su alegría poco a poco. Caíste en el pozo de los tormentos cuando tu corazón se quejó. Sin tu esencia no puedo vivir -me dijiste con dolor- ya no puedo ser feliz. Tú eres mi putita, esclava y amante. Para mí eres única, todo mi amor. Necesito poseerte en exclusiva, y que seas sólo para mí.
Ahora me debato
entre tu cielo y tu averno
o los ajenos infiernos.
Pero cuando me haces tuya,
ya sea entre las mieles del cielo
o abrasándome en el fuego,
mi cuerpo crece, se arquea,
y entre gemidos me muero.
Vibramos los dos al tiempo,
subimos y descendemos,
excitados nos gozamos.
Llega el fin de la batalla 
y entre sudores me abrazas,
con dulzura me susurras:
Princesa, solos tú y yo.
Dos almas, una entidad.

6 comentarios:

  1. Dilemas, dilemas, dilemas…

    ¿Todos o todo? ¿Una o más? ¿Posesión o libertad? ¿Tú o yo?

    No se puede esperara eternamente. ¿O sí?

    Un deseo y un beso, bella Lady.

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  2. Dulce sometimiento...

    ... a la ley del deseo...

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  3. Yo creo que si duele para una de las partes ya ha dejado de ser lo que buscabas, prefiero el disfrute solo con El que verle sufrir o sufrir yo, pero esa es solo mi manera de verlo mi querida Rosaida, besitos volados y que tu dueño siga haciéndote muy feliz.

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  4. A veces las cosas pequeñas nos tientan. Y, cuando lo hacen con suficiente insistencia, podemos perder la visión de la realidad, de lo que es grande y lo que no.

    Si colocamos delante de nosotros esas pequeñas cosas corremos el riesgo de perder la perspectiva, y lo pequeño podría llegar a ocultar a lo que es realmente grande.

    La pregunta central es: si una opción excluyera a la otra, ¿cuál elegirías? ¿de cuál podrías prescindir?

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  5. Difícil decisión, pero en tu corazón seguramente está la respuesta. La verdadera felicidad sabes en que lugar la sientes de verdad, así que dejate llevar por ella.
    Preciosa manera de expresarte.
    Valora, lo que para tí vale verdaderamente la pena.
    Besos y susurros con dulzura

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  6. Rosaida preciosa... estuve de mudanza (de blog, jeje), pero aquí vengo de vuelta a dejar mi huellita entre tus letras. Muasssssssssss!!!!

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.