16 de junio de 2011

Fresas, champagne y sushi

Siempre llego con la brisa de la tarde. Maquillada, con las pestañas bien marcadas y vestida de putita como a él le gusta. Ansioso me come a besos y yo me deshago entre sus brazos. Paramos un instante para devorarnos con la mirada. La urgencia se apodera de nuestros cuerpos excitados y entonces me separa para decirme que me desnude lentamente. Se sienta en la cama para observarme. Me muevo seductora, le miro lujuriosa provocándole y sonríe perverso, deseando hacerme suya. Me detengo frente a él sin quitarme los zapatos de tacón ni la lencería de encaje. Porque a él le gusta mirarme de arriba abajo, por delante y por detrás. Y después arrancarme el tanguita para beberse con ansia el néctar de mi deseo.

Entonces comienza la eterna batalla. Sus dedos se mueven rápidos sobre mi cuerpo. Atrapan mis pezones presionándolos, pellizcándolos. Gimo y jadeo. Le miro enardecida mientras le digo cuánto me gusta. Mi sexo responde encharcándose. Me siento mojada. Le ruego que me folle, deseo como nunca su polla en mi interior. No se hace esperar. Penetra hasta dentro empujando con todas sus fuerzas. Me agarra de los tobillos para subirme las piernas, doblándome prácticamente por la mitad. Me embiste con violencia una y otra vez. Grito, aúllo, le pido que no pare, que siga hasta el final. Le grito que soy su puta. Soy su zorra especial.


Siento sus testículos golpeando en mis nalgas mientras nuestras pelvis chocan frenéticas. ¡Dios! Las chispas electrizantes recorren nuestros cuerpos sudorosos. Le agarro del pelo y nos miramos a los ojos, brillantes y encendidos por el fuego del deseo. Sigo gritando y, aunque me tapa la boca, mis aullidos recorren todas las habitaciones del hotel. Llega mi primer orgasmo. Brutal, maravilloso. Y le siguen varios más. Él retiene el suyo. Quiere reservarse para el final porque aún disponemos de algunas horas más para gozarnos. Las sábanas acaban deshechas, empapadas de fluidos y sudor. Aromatizadas con el intenso y duradero perfume de la lujuria. Y nosotros abrazados sobre ellas. Nos besamos y, entre beso y beso, hablamos. Nos susurramos palabras maravillosas… intimamos, nos entendemos. Nuestras manos se unen pletóricas, henchidas de gozo y placer.

Llaman a la puerta. Es el servicio de habitaciones con la cena. Se viste con rapidez para recibir a la camarera mientras yo, de un brinco, salto de la cama y me escondo en el baño. No es de recibo –en esta ocasión– mostrar mi cuerpo desnudo con las huellas de la contienda. Salgo de mi escondite cuando se retira la camarera del hotel. Él me espera risueño, feliz. Me acerco a él lentamente y con la misma cadencia le voy desnudando de nuevo entre besos y caricias. Queremos disfrutar de la cena mientras gozamos de nuestros cuerpos. Él del mío y yo del suyo.


En el centro de la mesa, la sirvienta ha depositado una bandeja de sushi exquisito acompañada de una botella de champagne muy frío y, por supuesto, fresas. Un bol repleto de dulces y jugosas fresas. Es una verdadera delicia saborear ese magnífico sushi regado con las explosivas burbujas del champagne… y las fresas… y de nuevo él. Sentir su carne clavándose en mi interior, bañada en los vapores que emana el líquido chisporroteante. No paramos de follar. Deseamos saciarnos el uno del otro. Queremos follar hasta agotar el último minuto. Somos conscientes de que nos faltan horas, nos faltan días para saciar ese deseo voraz, ese apetito arrebatador.


Divino. Cómo él… divino, elegante y seductor.


9 comentarios:

  1. She's a pornographer's dream, he said…


    …it's out of his hands, over his head
    out of his reach, under this real life
    hidden in veils, covered in silk
    he's dreaming of what might be…


    Kisses, and a sweet touch in your skin, dear Lady.

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  2. Fresas dulces como tu piel, jugosas como tu boca.

    Alzo mi copa de champagne esperando se derrame travieso allá donde mis besos puedan alcanzarlo.

    Uno muy especial para vos, reina del Jardín.

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  3. Epaaa!!!
    Si a veces uno quisiera inventar relojes donde las horas duren más y extender esos mágicos momentos lo más posible...
    Deliciosa narración.
    Besos, preciosa.

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  4. Cuando la compañía es la adecuada todos los otros detalles se tornan maravillosos, eres feliz de disfrutarlo por eso el tiempo siempre se hace corto, pero esta claro que lo haces y ese es el mejor de todos componentes de esta erótica cena.
    Besitos mi querida Rosaida.

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  5. En ciertas actividades de gran coste energético hay que cuidar al máximo la alimentación. Así que comed y bebed... que estos son vuestros cuerpos...

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  6. Hola, bello blog, íntimas,profundas letras le visten, si te va la palabra elegida, la poesía, te invito a mi casa, será un placer,es,
    http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
    buen domingo, besos sinuosos..

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  7. Divina contienda, con los mejores manjares, sabes elegir mi dulce Rosaida!!!
    Te dejo mis caricias por miles

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  8. Un entrante, una buena comida, una bebida y un postre exquisito. Y las fresas, claro :P

    Un beso íntimo ;)

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  9. salud, deseo y buenos alimentos sazonados con besos y caricias en eterno ejercicio de pasión.

    Se me despertaron varios apetitos a la vez, buen aperitivo su escrito...

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.