13 de julio de 2011

Piedra y alabastro

Él alberga un entusiasmo que me arrastra más allá de lo imaginable. Comienza a fabricar sueños envidiables con el sol naciente, inalcanzables para muchos.

Impulsado por el deseo y la pasión, cuando la noche vence al día tiñendo de rojo el horizonte, él convierte las fantasías en mágicas realidades. Con la cadencia que le proporciona la luna, va realizando cada una de sus maquinaciones, regalándome momentos inolvidables durante horas interminables.


Reservó una suite en un lugar perdido y solitario, donde la piedra y el alabastro se enlazan en una perfecta comunión. Ya conocíamos este paraje de ensueño. Hace unos cuantos años, también en verano, descubrimos este recóndito lugar por casualidad decidiendo pasar la noche entre sus muros y sus arcos de medio punto. La magia nos envolvió entonces, grabando a fuego en nuestros cuerpos y, especialmente en el alma, aquellos momentos de lujuria apasionada y de amor incondicional.

Siempre nos acompañaron esos inolvidables recuerdos a lo largo del tiempo. Volvimos hace un par de años y de nuevo nos hechizó su belleza. Él deseaba repetir este verano para llevar a cabo algunas fantasías nuevas y perversas. No me pude negar cuando me lo propuso ilusionado. Yo también lo deseaba… también sentía su pasión en mi interior.

Y de nuevo me condujo hasta aquella arquitectura majestuosa, con el corazón henchido de felicidad y la piel excitada, sin límites, tan libre como antaño. Sus ojos brillaban más que las estrellas que decoraban el eterno cielo.

Aquella maravillosa construcción de piedra y alabastro encerraba en su interior otra combinación única, la que nos ofrecía la forja y la madera. Esta hermosa mixtura destacaba en la habitación por su elegante refinamiento.


Tras el exquisito almuerzo en el salón medieval, subimos a la suite. Necesitábamos descansar tras el largo viaje, pero aquella habitación albergaba una gran cama con dosel que no nos permitió dormir, sino todo lo contrario, nos invitó a disfrutar de todos los juegos posibles e imposibles de imaginar. Nuestras miradas lascivas se cruzaron. Urgidos por el deseo nos besamos con desesperación rodando por aquel maravilloso lecho. Nuestras pieles hablaron cuando nos rozamos desnudos. Entonces me separé de él, le miré a los ojos y comencé a maullar. A él le excita sobremanera cuando me convierto en su gatita. Le encanta. A cuatro patas bajé de la cama mientras sus dedos me perseguían, colándose atrevidos por cada sitio. Gateando me dirigí hacia sus pies. Los lamí y los besé. Mientras ronroneaba fui ascendiendo por su cuerpo con la lengua sedienta. Recorrí con largos lametones cada centímetro de su piel salada dejando a mi paso el rastro del deseo. A medida que me acercaba a su miembro, su respiración se agitaba cada vez más mientras me invitaba a subir con frases obscenas. Yo miraba su falo erguido ansiosa por alcanzarlo, lamerlo y engullirlo. Necesitaba rozar con mis pezones enhiestos su piel mojada, sentirle palpitando contra mi cara. Por fin alcancé la cumbre. Primero fue mi frente la que acarició sus testículos, luego mi nariz rozándolos, respirando su aroma, y por último mi lengua explorando cada rincón.


Sus dedos se colaron entre mis cabellos presionándome con urgencia y maullé de ansiedad. Mi rostro ascendió guiado por la presión de sus manos, acompañada por su aroma inconfundible. Cuando mis labios alcanzaron su base comenzaron a besarla. Volví a emitir un maullido de satisfacción mientras él me invitaba a ascender en busca de mi alimento y cada vez que me lo decía mi excitación se deslizaba entre mis muslos. Sentía su miembro latir contra mis labios. Aquella carne dura y caliente ocupaba todo mi mundo. Deseaba sentirla en mi rostro, en mi boca, en mis pechos. Mis manos se apoderaron de ella y comencé a lamerla de abajo a arriba anticipándome al sabor de mi premio. No me dejó alcanzar la cima y regresé a su base cubriéndola de besos para subir de nuevo lamiendo hasta llegar a mi destino. Sus manos me separaron en el último momento. Guió su espada hasta mis labios y se hundió en mí despacio con su punta húmeda y jugosa hasta llenar mi boca por competo. Se quedó clavado en mí presionando en mi garganta todo lo que fui capaz de soportar. Después me dejó salir con lentitud liberándome para obtener mi dulce néctar. Mirándole a los ojos brillantes de deseo, lamí largamente su carne sonrosada, deteniéndome con gesto felino en el anillo que rodea su glande, jugando con la punta de mi lengua en él mientras maullaba incitante. Los movimientos de sus caderas me invitaban a seguir y comencé a follarme la boca con pasión, ronroneando sin parar mientras soñaba con su crema. Pero él tenía otros planes perversos. Repentinamente se giró volteándome y quedó prácticamente sentado sobre mí sin sacar su verga de mi boca. Empujándome con ella me guió hasta dejar mi cabeza colgando del lecho. Giró a mi alrededor sin sacármela y bajó de la cama. Quedó frente a mí agarrado a las columnas del dosel con los brazos abiertos y su miembro penetrando mi boca. Un jadeo de excitación ascendió de mis entrañas cuando supe lo que iba a hacer. Mis manos subieron hasta sus riñones, invitándole a tomarme con pasión.


No necesitó más invitación. Mientras me gritaba que ahora sí que iba a ganarme la cena, empezó a follarme con violencia. Su falo entraba con facilidad en mi garganta llevando mis mandíbulas hasta el límite de su capacidad. Sus testículos golpeaban en mis ojos y en mi frente, y cuando salía podía gozar de la vista de toda su grandeza. Pataleé sobre la cama impaciente por sentirle derramándose en mi interior. Sus dedos exploraron mi sexo empapado. Creí que había llegado el momento. Con precisión encontró ese punto en el que sabe que puedo enloquecer en cuestión de segundos. Aceleró sus empujones y sus movimientos en mi flor. Cada vez más rápido y más fuerte, hasta que todo explotó en mi interior llevándome a tocar el cielo con las manos. Creí sentir su miel derramándose entre mis labios, gocé como si así fuera… pero él, como siempre, tenía otros planes… Pero esto pertenece a otra historia.

Nosotros teníamos que seguir camino hacia otro mundo, 
el de la roca y el agua…

4 comentarios:

  1. Es un verdadero placer obsevar a una diosa de alabastro tan bien compenetrada con ese obelisco de piedra.

    Leeros cautiva mi imaginación hasta tal punto que acabo por hacer mías vuestras experiencias, reina del Jardín.

    Con vuestro maullido en mis oídos, me despido con un beso.

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  2. Sois una pareja llena de pasión y creatividad, mi más sincera enhorabuena. Un saludo. :)

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  3. Claro, es otra historia que no podremos leer... ains... Qué bonita pareja ;)

    Un saludo :3

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  4. Alabastro…

    Hermoso material. De aspecto pétreo y consistente y sin embargo tan sensible a la acción del agua. Pálido y lunar, su admiración solo puede producirse lejos de la intemperie, resguardado de su salvaje acción. Un material para contemplar en los secretos recintos de pecaminosas estancias. Alabastro, ingles de mujer preservadas de la acción solar. Albo alabastro, lágrimas de yeso fosilizado…


    Una canción y un beso, Lady jardinera.

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.