6 de julio de 2011

Sólo dos

- Hola bombón.

- Hola, ¡qué alegría oír tu voz! ¡Te echo tanto de menos…!

- ¿Ah, sí? ¿Cuánto de menos?

- Mucho, muchísimo… no puedes imaginar cuánto.

- ¿No? Entonces… dímelo tú. Dime, ¿cuánto?


- Buff… no sé, no sé medirlo, sólo sé que te necesito muchísimo. Te necesito a todas horas.

- Pero, ya sabes que eso no puede ser.

- Lo sé, lo sé. Mal que me pese… lo sé.

- Yo también te echo de menos. Muchísimo ¿y sabes cuál es mi secreto para llevarlo mejor? Vivir de tu recuerdo. Deberías probarlo, te aseguro que funciona.

- Ya, pero… no es lo mismo. Yo quiero tocarte, besarte… acariciarte y susurrarte al oído.

- Mira, vas a hacer una cosa. Escúchame bien. Cierra los ojos e imagina que estoy a tu lado. Ahora mismo estoy acariciando tus mejillas ¿Sientes mis manos?

- Hummm… bueno, sí…

- A ver putita, siénteme. Nota mis labios sobre tu piel aterciopelada y mi mano deslizándose bajo la blusa hacia tus pezones ¿Cómo vas vestida?

- Pues… no, no es una blusa. Llevo puesta una camiseta ajustada y muy escotada.

- Perfecto, ese escote me va a facilitar las cosas. Bien… escucha: ¿Tienes los ojos cerrados?

- Sí, muy cerrados.

- Así me gusta, que obedezcas. Bien… Ahora tira del escote hacia los lados liberando tus senos de su prisión. Imagínate mis manos en ellos. Los manoseo, los acaricio pellizcando de paso tus enhiestos pezones.

- ¿Me sientes, putita? Porque yo te los noto duros como una piedra.

- Ahh… sí, te siento.

- Ahora acerco mi boca hacia ellos chupándolos, lamiéndolos. Te los muerdo, zorrita… están deliciosos como dos bombones… Mis bombones… Míos. ¿Entiendes putita? ¡Contesta! ¿Entiendes?

- Sí, tuyos, mi Señor. Sólo tuyos.

- Eso es… Te oigo jadear, bombón. ¿Tienes las braguitas mojadas, eh? Dime ¿Estas mojada?

- Sí, mucho. Necesito tus manos… tu lengua, hummm….

- Ah… estás desesperada, ¿eh, zorrita? Chúpate un dedo y llévalo a tu coñito… así… despacito... roza tu clítoris. Imagina que es mi lengua… 

- Síii... La necesito, ¡Dios, cómo te necesito!

- Y yo a ti, perrita… ¿sabes lo que tengo en la mano?

- ¡Oh, no...! No me digas eso… ¡la quiero ahora mismo!

- Ya, putita, pero no va a poder ser… aunque te estoy viendo arrodillada entre mis piernas.

- Hummm… 

- Pásate la uña sobre las braguitas. ¡Fuerte!

- ¡Aaaahh!

- Y ahora…

- ¿Quéee?

- Ahora recompón tu faldita y toma aire. En dos horas estoy en casa. Sólo dos. Pero… cariño, asegúrate de que el niño esté dormido cuando llegue, por favor… porque no voy a poder esperar ni un minuto para follarte.

- Vale, mi amor.

- Hasta dentro de un ratito. Te quiero.

- Y yo a ti.


7 comentarios:

  1. Jajajaaa... sorprendente giro final.

    Y no porque no sea posible - ni siquiera poco habitual que una pareja consolidada juegue por teléfono, pero tenemos tan establecidos los estereotipos, que al final acabó por sorprenderme no hallarme ante la típica pareja virtual, como mandan los cánones del cliché.

    Bien traido, pues, el tema, que nos mueve a reflexionar acerca de la naturaleza del juego erótico y de la natural configuración de sus participantes: la pareja.

    Por mucho que internete se empeñe en contarnos lo contrario. Que una cosa es que con la irrupción de la red hayan entrado en juego otras posibilidades y otra que éstas no estén al servicio de los actores de siempre.

    Bueno, me imagino que al llegar a casa seguiría la fiesta...

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  2. Uffffffffffffffffff!!!!!
    Eh! Rosaida! ahorita vuelvoooo... es que timbra mi celular, jejejeje
    ;)

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  3. Cachisssssss, y yo fuera de cobertura!!!!
    Eso no se hace
    Besos y mis caricias!

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  4. Magnífico Jardín el suyo, señorita, en el que abundan especies de Mi más ferviente interés.

    Acabo de disfrutar de un paseo de lo más placentero, y he de decirle que he gozado sobremanera con la gran variedad del recorrido.

    No podría encontrar un Jardín mejor para Mi propia Mansión.

    Un saludo desde La Mansión de La Luz.

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  5. Es el juego de la seduccion, la imaginagion tiene el poder de mover montañas y transportarnos a ese momento de pasion imposible de resistir.

    Me encanto tu manera de arrastrarnos a tu historia.

    Besos.

    Lunna.

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  6. Que mono, seguro que ese niño es como los de las películas, que les dices que se duerman y se duermen, y no aparecen de pronto cuando la cosa está tan ardiendo que no hay forma de parar...

    Pero bueno, esto es un jardín y estas cosas no pasan en los jardines, ja ;D

    Un beso íntimo ;)

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.