16 de agosto de 2011

Sexo en Nueva York


Él es atento, sorprendente, maravilloso,
fuerte y poderoso.
Sus manos son tiernas y cariñosas,
o firmes y vigorosas cuando recorren mis curvas,
recovecos y pliegues.
Sus labios sobre los míos son un dulce bocado.
Nadando por mis fluidos, su lengua me colma de placer
hasta que mi voz ahogada desfallece en el último gemido.
Él quiere más cuando me posee con dulzura
o cuando penetra embistiendo con fuerza,
y mis súplicas le gritan que no pare nunca.
Entonces siento que pierde la cordura
como el hombre que desea con desmesura
a la hembra que le seduce hasta la locura.
Y yo, ansiosa de él, me rindo a todos sus encantos
entregándole hasta mi último aliento.


Así nos queremos, me provoca, me codicia.
Vestida con mi única piel,
libre y activa, impúdica y lasciva
nuestras ropas yacen por los suelos
mientras nuestros cuerpos excitados
deshacen las sábanas mojadas.
Llega el momento de la pausa, exhaustos
entre susurros y besos, caricias y secretos
entramos en el sueño del sexo latente.
El ocaso se adueña del horizonte:
es el preludio de una noche de verano.
Tumbados y abrazados en las alturas,
rascando el cielo de la ciudad,
el tiempo se para, nuestro mundo se detiene.
 Poco a poco las luces se encienden,
entonces las contemplamos felices,
como si fueran pequeñas luciérnagas
iluminando la gran manzana de Nueva York.


9 comentarios:

  1. ¡Caramba, eso sí que es sexo de altura!
    Envidio al Jardinero, créame, señorita Rosaida.

    Mi Princesa y Yo le dejamos un beso de Luz.

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  2. Te diré que las imágenes que nos presentas son de vértigo, porque nos llevan a unas alturas inalcanzables casi. Pero tus letras! Tus letras me demuestran, otra vez, lo que eres, una diosa del erotismo, la sensualidad y la sexualidad.
    Te dejo mis maravilladas caricias Rosaida!!!

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  3. Me encantaría responder siempre a vuestros comentarios, pero me lo impide la falta de tiempo. Como ahora dispongo de unos días de descanso, será un grato placer hacerlo.

    Efectivamente, Señor de la Mansión, eso es sexo de altura y lo demás... tonterías. Gracias por su visita. Le envío un beso a Usted y otro a su Princesa.

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  4. Tú como siempre, mi querida Caricias, poniéndome "por las alturas". ¡Tú, la reina de las letras! Gracias, mi niña.

    Por cierto, sí, inalcanzables para muchos...

    Un besazo.

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  5. Sexo en donde nos lo pongas mi exquisita Rosaida, tu puedes variar de locación, esta me muestra tu generosa entrega,tu erotismos y tu talento para deleitar, algo que no deseo que cambies porque leerte siempre abre los sentidos mas placenteros mmm.
    Besitos señorita seductora en New York o donde guste ;)

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  6. En Nueva York hay jardines en lo alto de los rascacielos. Tan altos, Reina del Jardín, que desde ellos es fácil pensar que se puede tocar el cielo con las manos.

    En Nueva York hay jardines verticales. Tan extensos, que en nuestra caída al abismo pensaríamos que el corazón se escapa de nuestro pecho.

    Lo que no hay ni habrá cuando te marches, Rosaida, es un jardín en el que se toca el cielo con las manos mientras uno cae en un abismo de gozo y de placer con el corazón escapándose del pecho. Eso, mi ardiente Reina, sólo está y siempre viaja allá donde vayas tú.

    Un beso desde ese estanque cuyo nombre me recuerda tanto a tu Jardín: The Reservoir.

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  7. Mi querida Alexia{All} tú sí que eres exquisita y deleitosa. No dejes de visitarme nunca porque es un grato placer charlar contigo en mi Jardín. Un besazo.

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  8. En lo alto de los rascacielos, en sus verticales... tú, mi querido D.P., siempre navegaras en mi particular Reservoir. Un beso.

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  9. No hay nada como esa felicidad despues de la pasión...

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.