1 de enero de 2012

Brindemos con…

Con tu mirada clavada en mis ojos. Con tu deseo codiciando mi sexo. Con tu lujuria recorriendo mi cuerpo. Con tu pasión desbordada en mis pechos. Con tu vicio explorando mi ser. Con tu fuego abrasando mis entrañas. Con tu poder controlando mi esencia. Con tu amor apresando mi corazón. Con mi cuerpo, mente y alma entregada a tu Reino… doy la bienvenida al nuevo año. Gracias, mi Rey. Espero que el relato os guste tanto como me ha gustado a mí.


Nochevieja en El Jardín

Mientras las hadas de la escarcha sobrevuelan los parterres cubriéndolos con un manto irisado que refulge a la pálida luz de la luna, desde el cálido cenador que ocupa el ala sur se eleva el murmullo de las voces. Si te dirigieras hacia allí con pasos vacilantes, rompiendo la frágil escarcha que comienza a cubrir el césped, tendrías que tomar un sendero amplio, rodeado de altísimos setos de arizónicas que a estas alturas de la estación apenas desprenden un sutil aroma en las horas más cálidas del día. Torcerías el último recodo y ante ti se abriría una pequeña plazoleta de grava, bañada por la luz anaranjada que escapa por los ventanales rematados en arcos de medio punto que flanquean las macizas puertas labradas. Procurarías avanzar despacio, siguiendo las estrechas franjas de arena que rodean su parte central. Quizá deslizaras los dedos distraídamente al pasar junto al banco de mármol blanco, levantando la fina capa de hielo. Al asomarte a la ventana te deslumbraría el vértigo de los trajes que danzan multicolores, la intensa luz de los candelabros, el reflejo bruñido del piano de cola, la potencia de las altas llamas que crepitan en las chimeneas que ocupan cada extremo del salón. Tal vez tus ojos se abriesen de asombro al observar los grupos heterogéneos de damas y caballeros que se apiñan semidesnudos en algunos sofás, víctimas de los filtros de amor que Ella derramó sobre la torre de copas de champagne, desnuda y bella como una diosa, ante las miradas anhelantes de todos los presentes. Sus efectos apenas han comenzado a manifestarse aún, pero desde que terminó el primer vals se han ido formando nutridos grupos en cada rincón. Quizá todo empezara cuando aquella muchacha de rizos dorados echó a correr por el salón con las faldas arremangadas hasta la cintura, mostrando a todos los invitados esa ausencia de ropa interior que delataba sus intenciones cuando acudió al evento, mientras huía profiriendo pequeños grititos de excitación del caballero de larga barba ensortijada cuya pajarita portaba en la mano como un estandarte. O tal vez comenzó cuando él la dio alcance y ambos cayeron sobre el diván Luis XV, en el que tuvieron que hacerle sitio a toda prisa aquella pareja, la muchacha rubia perdió su zapato y la otra mujer, solícita, fue a ponérselo en el pie que danzaba apuntando al techo y no fue capaz de contenerse, deshaciéndose en caricias y lametones mientras la cabeza del viejo chivo desaparecía en el encaje de las enaguas entre sus muslos, lo que incitó a su sobresaltado compañero a hacer lo propio con la otra pierna. Quizá empezara de esa forma o de otra, pero tú no podrías aguardar por más tiempo en la noche gélida, con la nariz pegada a los cristales, mientras aquellos dos muchachos fornidos de largos bigotes rubios, que aún conservaban sus pantalones de cadetes con los tirantes colgando a sus costados, extraían sus magníficas herramientas para hundirlas al unísono en las gozosas cavidades de la mulata cuyas manos se aferraban a la nuca del más alto, mientras sus piernas le abrazaban la cintura. Sin duda habrías deseado ver de cerca el espectáculo que desapareció de tu vista cuando la falda cayó a sus costados como un telón, ocultando la escena que acababas de vislumbrar fugazmente, y todo fue un retorcerse de gozo de su cuerpo moreno y menudo, sus pechos puntiagudos bailando entre los dos cuerpos musculosos, cuatro manos sujetando sus nalgas, meciéndola en una cadencia cada vez más intensa que parecía estar a punto de volverla loca.

Por ello no tendrías más remedio que acercar tu mano temblorosa al pomo de la puerta, girarlo con temor a que te descubrieran. Ésta se abriría de repente y ante tus ojos asustados te darían la bienvenida con una reverencia dos lacayos de librea. Observarías con cierta confusión tu atuendo inadecuado para la ocasión y ellos, con una exquisita sonrisa, te animarían a despojarte de ellos en el guardarropa. La pelirroja que lo regenta se encargaría de desnudarte entre risas y caricias atrevidas mientras te comenta divertida que ya no queda casi nada que ponerte: tan sólo una túnica corta, anudada sobre tu hombro derecho, unas sandalias de cuero y una corona de flores para adornar tu desnudez, que brilla sudorosa por el efecto que el cambio de temperatura, las risitas ahogadas y los jadeos irreprimidos que llegan desde el otro lado de la cortina está produciendo en tu sexo, que reacciona de forma irrefrenable antes de que puedas descorrerla con tu mano izquierda y avances un paso con la derecha apoyada en tu cadera con toda la soltura que eres capaz de fingir, y te encuentres de frente con los enormes ojos verdes de La Reina del Jardín, que avanza hacia ti hermosa y desnuda como una diosa de alabastro, con esa elegancia que te hace dudar de si sus pies llegan a rozar el suelo. Te sonríe con una copa de champagne que guarda doce uvas en cada mano. El vaivén de sus pechos perfectos, coronados con esos pezones pequeños, duros y oscuros, te hipnotiza; la visión de su monte de Venus, que se oculta y reaparece por obra y gracia del movimiento ondulante de sus muslos de nácar te aturde; tu cuerpo se enaltece al compás que imprime el movimiento en sus bucles oscuros, trenzados con diademas de jazmín. Cuando llega a tu altura sientes que te has sonrojado y tu corazón late enloquecido en tu pecho, hasta el punto que ella ha de tomar tus manos entre las suyas para depositar en ellas la copa con las uvas, antes de susurrar a tu oído con su voz melodiosa como el trinar de los pájaros:

- Te aguardábamos impacientes para iniciar el brindis.

Y, volviéndose a sus invitados con su copa en alto, recita con voz sonora:

- Demos la bienvenida al Nuevo Año, amigos. ¡Feliz dos mil doce!


14 comentarios:

  1. Qué delicia leerte en la primera mañana del 2012...

    Brindo también para que sea un buen año... o al menos, no peor que el anterior.

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  2. Mi querida Rosaida eres de los jardines mas placidos de esta blogosfera, un estupendo lugar donde hoy una vez mas es un placer brindar desde tus letras. Todo lo bueno para ti y tu Amor, permiteme darte un abrazo, sentido, apretado y cargado de esa simpatía virtual que me anima a guardarte un gran cariño guapa, te dejo besitos de Feliz Año :)

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  3. Feliz feliz feliz!!!!
    Lleno de amor, de proyectos y de toda la energía positiva posible.

    Fuerte abrazo desde Perú.
    FELIZ 2012!!!!

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  4. feliz Año 2012 para tí, linda...besos

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  5. Abro los ojos al Nuevo Año y tus palabras me reciben llenándome el corazón de alborozo y deseo(s) renovado(s).

    Día a día iremos hollando este camino. Trescientos sesenta y cinco peldaños. Cada uno una nueva oportunidad, una excusa para la pasión y el placer, para crecer entregados a las Delicias de este maravilloso Jardín que es tu compañía.

    Feliz primer día, Rosaida del Jardín de las Delicias. Brindo contigo por los tresciento sesenta y cuatro que nos quedan.

    Un beso.

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  6. PRECIOSO RELATO, QUE MANERA MÁS DIVINA DE RECIBIR EL NUEVO AÑO!!!!

    FELIZ 2012!!! BESOS...

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  7. Enormes ojos verdes; pechos perfectos coronados con deliciosos pezones pequeños, duros y oscuros; monte de Venus hipnótico; muslos de nácar; bucles oscuros, trenzados con diademas de jazmín… La Reina del Jardín parece, talmente, una verdadera diosa, elegante, muy elegante, y de alabastrada presencia. Solo de imaginarla mi corazón late enloquecido… y mi sexo palpita desbocado.

    Un relato delicioso, tal y como ud, Lady acostumbra a ofrecernos. Lo malo es que acaba y luego hemos de enfrentarnos a la ordinaria vida real, donde a los sátiros como este humilde servidor les cuesta sobrevivir desamparados sin el cobijo de la más regia dama de su Jardín y han de adoptar la figura de simples y anodinos mortales. No nos abandone nunca, Lady. Moriríamos sin el sueño de su fascinante vergel, un oasis de placer y seducción.

    Reciba ud los mayores deseos de amor y prosperidad para este, ya en curso, año de 2012, de su rendido admirador y voyeur (con mi mirada clavada en sus ojazos verdes)

    Beau Brummell


    [La canción… pediré algo de esto a los Magos de Oriente, pero seguro que no son videojuegos. Aunque no será porque no me guste jugar…]

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  8. Brindemos por el nuevo año...

    Un besito desde mi reflejo.

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  9. Siempre es un placer visitar tu hermoso jardín, lady Rosaida, pero he de reconocer que está vez el placer de la visita se mezcla con la tristeza de no haber asistido a tan fastuoso evento, pues dudo mucho que haya habido en ninguna otra parte de este maltratado planeta, un recibimiento al nuevo año como el tuyo.
    Si es cierto que hay muchos mundos en este, el tuyo está entre mis elegidos, sin ninguna duda.
    Un beso y Feliz año nuevo, Señora del Jardín.

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  10. El Amante Amatistamartes, 03 enero, 2012

    Es entrar en su Jardín,
    señora, para soñar,
    que no hay más mujer,
    con su fragancia de jazmín
    que hombre quiera conocer
    y su cuerpo acariciar,
    y sus labios de carmín
    apremiante, poder besar
    y así al deseo complacer
    como si fuera un alevín,
    como si solo pudiera amar,
    como si a ella decidiera querer
    y nunca sentirse, por ello, ruín.


    Hoy, cuerdas percutidas, impulsadas por manos peritas, para regalar a mi señora La belleza de cielo azul (Bibo No Aozora)

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  11. Feliz Año 2012 cielo, encantada de visitar tu jardin

    besitos

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  12. Woooow, lo cierto es que no hay mejor manera de comenzar el año..... Y yo que pensaba que había sido algo especial mi Nochevieja!!!
    Me quedo aquí, sin palabras, maravillada y muerta de envidia, mi diosa de los jardines.
    Un besazo colmadito de caricias y Feliz Año Nuevo!!! Chin, chin

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  13. precioso texto, un chin chin y un beso por un nuevo año ....

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  14. Para el año que viene, pásanos la dirección de la finca ;-)

    Feliz año!!

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.