12 de mayo de 2012

A veces iguales y a veces contrarios

Esta mañana primaveral he salido a contemplar las flores de mi Jardín. Mientras paseaba por la rosaleda, he agradecido la brisa en mis mejillas enrojecidas por el sol. Al escuchar el trino de los pájaros alborozados entre las hojas tiernas de los árboles, me he sentado en el banco que hay junto al estaque para contemplar sus visitas a los nidos. Embelesada por el canturreo alegre de los pajarillos y el constante murmullo de la fuente del estanque, he cerrado los ojos rememorando algunos momentos junto a ti. Sin apenas darme cuenta se coló un pensamiento entre los recuerdos… eres sinónimo en mi predilección y antónimo en mi sumisión:


La brisa meciendo los cabellos de la reina
y el huracán agitando el vientre de su perra.
La menta perfumando la boca de la fémina
y el curry quemando la lengua de su ramera.
La miel endulzando la piel de la hembra
y el acerbo clavado en la garganta de su esclava.
El río inundando el cuerpo de la esposa
y el fuego inflamando las entrañas de su sierva.
El pétalo acariciando la piel de la princesa
y la espada ensartada en la carne de su zorra.
El caballero haciendo el amor a la dama
y el bárbaro montando salvaje a su yegua.
El amor gozando de su elección
y el amo crucificando el cuerpo del pecado.


Abrí los ojos cuando noté que los pájaros apenas cantaban. El cielo estaba prácticamente cubierto por las nubes, pero sin embargo la temperatura seguía siendo alta. Abandoné el banco para dirigirme a casa. Mientras caminaba la brisa volvió a acariciar mi rostro. Sonreí recordando tu aliento en mi cuello, tus manos recorriendo mi cuerpo y tu lengua arrancándome gemidos de placer. Me paré un momento al sentir empapado mi sexo. Inevitablemente habías invadido mi mente y poseído mi cuerpo. No me quedó más remedio que cruzar las piernas para detener los latidos de mi clítoris cada vez más excitado, pero no lo conseguí. Retomé el camino de vuelta a casa mientras intentaba inútilmente echarte de mi mente para alejar aquellos pensamientos obscenos. Aceleré mis pasos para ganar tiempo pero sentía tu verga clavándose con fuerza en mis tres hendiduras. Respiraba agitada y apenas me entraba aire a los pulmones. Notaba el calor del rubor en mis mejillas y las gotas del sudor resbalando entre mis senos. Estaba caliente, no lo niego, muy caliente y excitada, pero también estaba nerviosa y un tanto avergonzada por haber perdido la compostura de aquella forma. Esos pensamientos lascivos me habían llevado a una situación que me dominaba por completo. Aceleré aún más el ritmo, prácticamente corría, pero mi sexo seguía palpitando con fuerza. Mis pezones marcados en la camiseta, botaban enloquecidos con la carrera. La sangre bombeaba en mis sienes y notaba mi boca completamente seca. Por fin llegué al umbral de la puerta de entrada a mi hogar. Con las manos temblorosas y sudadas no atinaba a meter las llaves en la cerradura. Cuando entré no te vi. Me dirigí jadeando hasta el salón donde te encontré expectante. Estabas de pie en el centro de la sala iluminada con luces tenues. Llevabas puestas las botas negras que te regalé. En una mano portabas la fusta y en la otra una rosa roja…

- Hola, mi Rey
- Hola, princesa Mía


8 comentarios:

  1. Creo que yo también voy a dar una vuelta por mi jardín, a ver si a mi regreso, él me espera ansioso y yo ansiosa le recibo sobre mi cuerpo..
    Ainss mi niña que manera de subir la temperatura con tus letras.
    Besos y susurros muy suaves

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  2. Rosaida, sabes qué??, me voy a pegar una duchita de agua fresquita, y vlveré a releer tu relato, besos artista.

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  3. Estos versos te los hurtó un estúpido malentendido. Tuyos son y quede así reparada la torpeza:

    Alado ángel de pasión
    mujer de diabólicos encantos
    es tu cuerpo fiebre y sinrazón
    motivo de mi sexo solivianto.

    Eres un ente celestial irresistible
    al mejor de los amores destinado;
    alma de deseo en mi boca apetecible
    femenino antonomásico jamás creado.

    El oscuro Luzbel a su mal renunciaría
    si tu sabroso sexo probar pudiera:
    yo, mortal, de hacerlo enloquecería
    y en tus brazos, mi bien, morir quisiera.


    Las más bellas cuerdas, las que atan nuestra pasión con la boca.

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  4. QUE GRANDES SENSACIOENS TE HA PRODUCIDO ESE PASEO POR EL JARDÍN... Y PARECE QUE LO MEJOR VINO DESPUES,,, EN CASA,,, PERO ESO NO LO HAS CONTADO :(
    UN BESAZO ROSADIA!!!

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  5. Voy a asomarme al jardín que rodea mi castillito, mas que nada para tomar aire fresco...que hay lecturas un poquito subiditas...

    Un besito Rosaida.

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  6. Guillemots cantan "Nada va a conseguir abatirme". Lady.

    A mí, su blog, me ayuda mucho a salir a flote en los malos momentos.

    Besos, querida Jardinera manarí.

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  7. Oscuro y laberíntico es el sentido
    de mis actos cuando tu luz no me ilumina
    pues no puedo atar, y me domina,
    el vacío de saberme laxo y abatido.

    Imploro, pués, el mayor de los perdones
    el que borrar pudiera, del recuerdo, tu tristeza.
    Nunca, mi señora, quiero que te falte la certeza
    de ser lasciva emperatriz de mis locas adicciones.

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  8. A veces, mi reina, amantes que locos de pasión se regocijan en el gozo que el destino les donó.

    A veces, princesa, faro de mis alegrías, objeto de mi deseo, principio y fin de mi existencia, amor de mi vida, vida que me alimenta.

    A veces odalisca, lolita, corista, modelo, actriz, protagonista del Decamerón, María Antonieta de Las Delicias.

    Y a veces, Mi perra; a veces, Mi esclava; a veces juguete; objeto de Mi Perversión, receptáculo de Mis Pasiones, alma trémula que guío por ese camino tortuoso y oscuro que dictan Mis instintos.

    A veces, a veces... hay tantas veces... y todas se me hacen pocas, quisiera doblarlas, multiplicar el tiempo para poder gozar de muchas otras veces, muchos otros días, muchas otras vidas junto a ti.

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.