26 de abril de 2013

Demasiado Amor


Hay algo de ti, de siempre,
que desbordas como un torrente
y cada vez me llena nuevamente.
Hay algo en ti sublime,
que mantiene tu mirada
a fuego lento encendida.
Y me dice en silencio
no me mires emputecida,
dame lo que más deseo, Julieta.
Deseo que nunca baja, que nunca pasa,
no me des una puta
ni tampoco una cualquiera
Hay algo de ti, de siempre,
que me pierde y me desarma,
que me abraza como seda
y me cuida como a una gema.
Hay algo en ti, mágico,
que me lleva sin pedirlo
a disfrutar de las estrellas,
que penden únicas en el cielo
para ofrecérmelas enamorado.
Y cuando hagamos el amor
con el alma al anochecer
y el corazón hasta el amanecer,
mírame así, especial, que es única
que traspasa mi cuerpo,
enardece mis sentidos
y hasta cierra mis ojos
para verte mejor.
Hay algo de ti, de siempre,
que me siente como yo siento
cuando el corazón late de amor
y el cuerpo tiembla de deseo
al son del otro también.
Mírame así
que quiero quedarme en tus ojos
bucear en ellos
y respirar el deseo de su brillo.
Deseo que me ofreces diferente
para subirme contigo a los sueños
que eternos susurran tus labios.
Mírame como tú me miras
que mis pupilas te esperan
agitando mis pestañas
como alas de mariposa delicada.
Hay algo en ti único, sublime,
demasiado amor
que recojo con mi piel
como ayer, como siempre, amor.


5 comentarios:

  1. QUE NUNCA TE FALTE ESE AMOR QUE RECOGER...
    PRECIOSO POEMA,,, UNA DELICIA LEERTE.
    UN BESAZO ROSAIDA!!!

    ResponderEliminar
  2. Hay algo... a veces no sabemos lo que es... pero lo intuimos...

    Y a poco que sepamos entender el lenguaje de las pieles y las miradas, con toda seguridad descubriremos ese lugar recóndito que se oculta más allá del deseo.

    ResponderEliminar
  3. Vaya, un cambio de tercio…

    Yo venía a cantar algo, pero veo que hoy toca chupar rueda, aunque esa no es la cuestión, que para eso estoy bastante preparado…

    Besos, Lady ;)

    ResponderEliminar
  4. La más bella Señora de las damas
    ya no tiene nadie quien la loe
    y la ira por tal causa me corroe
    consumiendo mi impotencia entre sus llamas.

    Desde hace tiempo que mis rimas
    se marchitan en espera de un presente,
    más por ello nunca fui ajeno ni ausente
    del Jardín tuyo, de tus flores y tus cimas.

    Es por eso que hoy aquí por vos revivo
    renovado, pleno de esperanzas
    hombre inédito y, a más, poeta altivo
    silente vate en tus oníricas romanzas.


    Mi canción para vos, mi Señora.

    ResponderEliminar
  5. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar

Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.