8 de junio de 2013

La velada (II)


Estaba nerviosa y seguro que el Señor Potter lo sabía muy bien. Apresaba mi mano sudorosa con fuerza para que no se le escapara como pez resbaladizo. Caminaba a ciegas pegada a su costado. El trecho que distanciaba la sala contigua parecía no tener fin. Se me hizo interminable. ¿Ya? Le pregunté con cierta inseguridad cuando nos detuvimos. Calla, Rosita, sólo escucha. Me reprendió. Agudicé el resto de los sentidos. Respiré profundamente con la intención de identificar el aroma que flotaba en el ambiente. La intensa bocanada me penetró hasta las mismísimas entrañas. No cabía la menor duda, se trataba de la fragancia característica de la cera cuando arde. Ahora dime, Rosita, ¿qué piensas? Dudé unos segundos antes de responderle. Me parecía estúpido hablarle de velas humeantes, pero antes de que me diera cuenta se lo estaba soltando. En el aroma de las velas, ¿son de vainilla? Tienes buen olfato. Veamos que otras joyas atesoras, Rosita. Me giró media vuelta y comenzó a desabrocharme el abrigo. Una vez abierto se detuvo. Noté su aliento cálido en mi cuello al tiempo que un escalofrío me recorría la espalda. El corazón me bombeaba cada vez más deprisa. Apenas fueron un par de minutos los que estuvo sin moverse ni pronunciar una palabra cuando agarró el cuello del abrigo deslizándolo por encima de mis hombros hasta dejarlo caer al suelo. Sentí el roce de la prenda alrededor de mis tobillos al igual que su mirada clavada en mi cuerpo desnudo. ¿Te gustan las velas? Fui a contestarle cuando posó su dedo índice en mis labios y continuó ¿El calor que desprenden? ¿Su luz tenue? Sustituyó el índice por el pulgar introduciéndolo entero en mi boca. Lentamente lo sacó y volvió a meterlo varias veces. 


Dime, Rosita, ¿Te gusta la cera caliente? Esperó mi respuesta con su dedo en mi boca.

Continuará...


3 comentarios:

  1. Ladeó un poco la llama... y empezó a verter sobre ella lágrimas de ardiente deseo...

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  2. Está muy bien relatado. Me gusta.
    Besos, Rosaura.

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  3. Vaya… una ardiente velada y yo sin enterarme. El mejor jugador sin cartas… con la candela que iba yo a darle a Rosita ;-)

    Besos, adorada Lady jardinera.

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.