7 de septiembre de 2013

Tu dote


Liberado de tus obligaciones y llegados a este punto Generoso,
de ti sólo me quedo con la destreza de tus manos,
dueñas de esos dedos poderosos que juegan impacientes
cuando llegan hasta el centro donde estallan mis deseos.
Me elevan y bajan a su antojo,
explorando sensaciones al compás de los gemidos
que sacuden mis sentidos y apuran de placeres mi consciencia.
Pero no sólo me quedo con tus manos,
también me llevo tu boca experta,
la que come hambrienta el fruto de la flor abierta.
No sé que tiene tu lengua,
pero sucumbo ante ella sin reservas.
Me llevas hasta la cima de los vientos
donde grito palabras al cielo que encienden tus ojos,
y por si fuera poco, me encadenas a tu boca cuantas veces quieras,
hasta que decides satisfecho que tu lengua acaricie mis orgasmos.
Aún me queda una prenda más, tres de tres,
el último bastión de tu poder,
el que llega a poseer la esencia de mi ser.
Nunca imaginé que mi cuerpo complacido
fuera sometido entre empujes y embestidas,
entre impulsos que me llevan a posturas imposibles.
Nuestras palabras se cruzan, se clavan las miradas
que arden junto a los muros que nos ven crecer
y al tiempo nuestros gemidos se entienden,
se funden los cuerpos exudando el placer que nos provoca.
Me voy con lo justo, con la piel marcada de recuerdos, grabada a fuego,
agradecida por lo que me has entregado, con deseo ofrecido
y la sabiduría aprendida en la madurez de tus días.


2 comentarios:

  1. Manos para tocarte...
    Labios para besarte...
    Y eso... para eso...

    (Me ha encantado leerte... de arriba a abajo... y de abajo a arriba

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    Respuestas
    1. Y a mí a ti... encima y debajo, porque tus letras siempre esconden algo que me gusta. Y me gusta desgranarlas por encima para saber que tienen debajo.

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.