18 de diciembre de 2016

Carta a un perfecto desconocido


 
Mi querido y popular desconocido:
De todos es bien sabido que ciertas circunstancias le condujeron a presentarse sin el aparente traje al que nos tenía acostumbrado. También es sabido que, cuando se presentó desnudo sólo ante mí, me dejó tan petrificada que vi en sus ojos la mirada retorcida de Medea. Aun así, entiendo que no debió de ser nada fácil aparecer sin él, después de tantos años de bonanza alcanzados gracias a su interesante e interesado patrón. Pero ahora debería de entender, querido desconocido, que atarse a un patrón que nada tiene que ver con uno mismo puede acarrear consecuencias de obligada consideración. Que la determinación y el poder bien entendido se hallan en la cabeza, pero en la testa que se encuentra sobre los hombros, no en aquella que corona el vástago sanguíneo que tanto lisonjean las personas que lo catan. Porque según mi opinión, y se la voy a exponer aunque haga oídos sordos o –aún peor- la retuerza para utilizarla más adelante contra mi persona, la fortaleza de actitud se halla en la mente no en el tamaño del pene. Después de todo, sólo espero y deseo que siga su camino encrespado, que lo acepte o lo cambie, sin embrollar ni ensuciar el camino de otros. Siga su camino, querido desconocido, con todos y cada uno de sus recuerdos y los que estén por llegar, porque volverá a encontrar personas como Usted, mi querido Señor. Y por último, sólo decirle que yo seguiré paseando por el mío, aunque se halle fuera de los que Usted considera “extraordinarios”. Mi camino es sencillo y corriente, pero sin duda alguna me quedo con Él.
Sin más me despido de Usted, que su camino se inunde de luz cuando se aclare y lo limpie.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

2 comentarios:

  1. Una despedida clara y concisa. Y si es para mejora de una misma... bendito adiós.

    Mil besitos, preciosa.

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  2. Solo una despedida.

    Te deseo Felices Fiestas.
    Cuando llegan estos días miro atrás y no deseo, no desearía, encontrar pasos perdidos que me hablen, que nos recuerden; no deseo, no desearía, encontrar sueños rotos como el cristal que se enfrentó inútilmente a la piedra; no deseo, no desearía, encontrar lágrimas oxidando el remanso de las caricias que llevan mi nombre o el tuyo.
    Cuando llegan estos días miro atrás y no deseo, no desearía, encontrar sobre mi piel, sobre la piel de quien comparte mis palabras, la soledad de la nieve nocturna, la migración de la esperanza ante tantos y tantos problemas que agrian el sabor de los besos.
    Cuando llegan estos días elijo la pasión, tu pasión, como dúctil deambular en esas noches en las que la luna desnuda las sombras; así cada día, cada uno de esos días que nos entregara pronto el año 2017 con la esperanza redimida en que cambiaremos todo aquello que nos hace alejarnos de nosotros mismos y de los demás.

    Besos.

    Lunna.


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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.