28 de diciembre de 2018

El último pensamiento del viejo o el primero del nuevo


Se dice que hay personas que cada día del año se replantean su vida o su signo de vida -¿es así, primera banda? -Has comenzado bien, continúa. Quizá este grupo sea el menos numeroso, ya que replantearse la vida cada mañana puede suponer una tarea demasiado tediosa, amarga y estresante. Pero, con la llegada de un año nuevo, quizá haya otros muchos que sí repasen el uno de enero los acontecimientos vividos. -Y tú, segunda banda, ¿qué opinas? -Que quiero conocer el final. Como, por ejemplo, Soledad Giménez cuando rubrica en una de sus sentidas canciones, frases o estrofas como las siguientes:
 

“... bien sabes que te puedes ir, que no te venza el miedo… Tú me haces tanta falta como te hago yo a ti… tú tienes el camino ahí, no es fácil ser libre… uno sin el otro somos playa sin mar… tú siempre volverás a mí, muy lejos no te irás.”
 

No sé si...
...“Este es el tipo de cosas que te pierden.
Y además, son las que más daño te hacen.”
Pero,
sí siento el fluir de la sangre con las ganas renovadas,
latiendo por cada palmo bebido, por cada gota de piel encharcada.
Y a las emociones elevándose al cubo mientras palpita la sien,
luciendo sin faroles, con esa libertad de la que bajarte no puedes.
Y después, siento el aleteo de los sentimientos calando,
la ilusión febril de un encuentro ahogado en el tiempo,
el que quema como la cal y amarga como la hiel,
ese malestar que te deja la dificultad de ser libre,
la desdicha de tu sueño encontrado a destiempo.
 
 

1 comentario:

Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.