Dedicatorias "alimón"

Aunque no te mire, mírate


Te miraría con la serenidad de la luna,
despacio, sin las prisas que desvían la mirada
y hacen de las caricias un suspiro sin sentido.
Descendería hasta tu alma pagana
sin el deseo estremeciendo la piel desnuda
cuando destapa un espacio de locura.
De nuevo tomaría los ojos de la ternura,
aquellos que un día fueron tuyos
y en apenas un minuto tanto se alejaron.
Me hallarías en el interior de los espejos
los que evocan los mejores momentos
en los que perdida en la llanura de tus manos
las miradas hablaban de la belleza dibujada.
Habitaría en el tiempo añorado por tus ojos,
en la frescura de tu boca encumbrada
cuando el amor me tomaba sin reservas.
Rescataría para ti el Paraíso perdido,
el de la magia yaciendo en los cuerpos,
llenando de luces el lecho encendido
cuando la pasión cruzaba la línea del cielo.
Anunció nuestro futuro venidero,
que arribó colmado de dulzura,
de salvaje pasión y placer desmedido.
Fue mejor de lo que pude soñar.
Para bien o para mal quedará en el recuerdo
aquellos momentos tórridos,
de cuerpos bañados en lujuria,
de comernos enteros.
Sabemos que nuestro deseo será eterno,
que las pieles se funden como ninguna
y los sentidos se gustan hasta la envidia
aunque tu dicha no comparta mi vida.
Seguiremos sofocando el deseo de los cuerpos
hasta la recta final de nuestros días,
bebiéndonos de la noche hasta la última gota lasciva,
aunque lloremos lo mejor que perdimos
en la triada de las mentiras.






Tú y yo tenemos en común
dos cosas, sólo dos...
Lo bien que encajan
nuestros cuerpos
y lo mal que nos encaja
la lengua ingrata.




Miente-me una vez más


Necesito escucharte una vez más
y sé que lo volverás a decir,
que no me abandonaras sin oírlas
porque desespero cuando te vas
dejándome sola en los escritos.

Miénteme de nuevo, cariño,
desde que llegues a mí
y antes que de mí te vayas,
que aún no siendo mi deseo
alimentarás mi sueño.

Susúrrame pausado, miente,
que tu voz selle penetrante
mis ojos crecidos, creídos
de palabras fascinantes,
de frases acunadas al oído
que como tú, soy lo mejor.

No me importa que no sea
pero hazme creer que soy tu mujer,
que aunque sólo rebañe las mieles
y de segundas utilices mis pieles,
bastará para hacerme soñar
con aquello que nunca será.

Antes de que por hoy me digas adiós,
mírame como tú sabes que yo deseo.
Bésame, abrázame como anhelo,
que de tu mentira a mi postura
sólo dista un tramo,
trama que yo postularé.

Hazme especial una vez más
que deseo que bailes
conmigo otra vez,
como si fuera la última,
como si fuera la única…
Aunque sea mentira.